La inminente liquidación de Bodegas Inviosa dejaría a Almendralejo, 'Ciudad del Cava', con solo tres bodegas que elaboren esta bebida. Si bien es cierto en la última década estos vinos han conseguido asentarse y acaparar una cierta cuota de mercado, también lo es que la competencia catalana, especialmente en cuanto a precios, y la falta de una 'cultura del cava' ponen a prueba su supervivencia.
«La recesión afecta al consumo pero el agravante más fuerte es la falta de costumbre», dice Marcelino Díaz, apoderado de la bodega con su mismo nombre y uno de los pioneros en la elaboración del cava. Defiende que el punto clave está en cambiar los hábitos y dejar de utilizar este producto solo para brindar. Se trata de promover una cultura de esta bebida. «Aquí al cava no se aprecia lo suficiente, lo seguimos llamando champán». Estas bodegas exportan a países como EEUU, México, Francia, Polonia, Luxemburgo o Alemania. Y también lo comercializan en Extremadura. Sin embargo, Díaz admite que el consumo en la región es mínimo, a pesar de los esfuerzos que se han hecho.
«Debemos cuidar más el cómo se sirve el producto, es muy difícil encontrar un bar en el que sirvan cava de manera adecuada. Esta es una bebida excepcional, un placer gastronómico, pero requiere un esfuerzo que no lo exige una cerveza o unos refrescos». Para Díaz no existe una conciencia de comprar productos extremeños, por lo que es complicado competir con Cataluña, sobre todo en cuanto a precios. «Si hablamos de calidad, estamos igual o por encima, pero en precios no es lo mismo producir 20 millones de botellas que 20.000». Por eso, si continúa esta situación, define el futuro como poco halagüeño. «No es fácil rentabilizar la empresa. Tuvimos dos años de bonanza cuando el boicot a los productos catalanes, pero eso ya pasó». De todas formas, sus bodegas afrontan los próximos años con fuerza. «Seguiremos peleando».
Más optimista se muestra Aniceto Mesías, otro de los impulsores de este producto en Almendralejo. «La única crisis es la de la persona que no trabaja». A sus 65 años, en la actualidad negocia la venta de su bodega, Vía de la Plata, para poder jubilarse, aunque continuará como consejero. «Si tuviera 30 años, seguiría en la empresa porque creo en ella». Mesías reconoce que las ventas son muy difíciles, en especial, porque se empezó con muchas expectativas. Cree que el cava extremeño ha conseguido un buen posicionamiento en España pero se necesita más paciencia.
«En los negocios hay que ir poco a poco. No es cuestión de marketing sino de que se deje de usar esta bebida solo para fiestas». Al dueño de 'Vía de la Plata' las comparaciones con el cava catalán le parecen absurdas. «Este es un mercado muy diverso. Sí es cierto que en Cataluña se hace más cantidad».
Mesías afirma que el secreto de mantener la bodega es actuar de manera sólida. «Hay que apostar por la calidad, no copiar lo que hace el de enfrente. Y, si es necesario, en principio vender más barato aunque se pierda dinero». También hay que sumar la suerte. «El sistema de ventas puede llegar a ser muy contradictorio». 'Vía de la Plata' es comercializado a buena parte de Europa y hace dos meses inició su andadura en China. Mesías afirma que las ventas van bien, incluidas también en Extremadura, pero matiza: «Aquí necesitamos tener más cariño por las cosas que hacemos». El bodeguero ve un futuro favorable para el cava, a pesar de las dificultades económicas. «Si vemos las inversiones y el trabajo que se está haciendo, se sabe que estamos en el camino correcto».
La tercera productora es Bodegas Romale. «En general la situación del mercado tiende a aumentar ligeramente el volumen de exportaciones y el mercado nacional tiene una tendencia a mantenerse estable», señala Flor Rodas, representante de la firma. El volumen de exportación total de la empresa es del 20%, del cual el cava representa un 1%. Los destinos principales de exportación de esta bebida son Alemania, Polonia, Dinamarca y Bélgica. En cuanto a las posibilidades de futuro, en comparación con la industria en Cataluña, Rodas admite que el factor precio, así como el promocional pueden jugar en su contra. «A nivel cualitativo, no hay dudas de que el cava extremeño está a la altura. Sin embargo, no tenemos tanta notoriedad ni capacidad productiva que nos permita trabajar con economías de escala y así abaratar nuestro producto como es el caso catalán».
Almendralejo es 'Ciudad del Cava' desde hace más de un cuarto de siglo. Fue en 1983, fecha en la que Aniceto Mesías descorchó la primera botella extremeña, cuando la capital de Tierra de Barros comenzó la producción en serie de esta bebida. Pero es 1987, cuando lo dictaminó el Tribunal Supremo en un contencioso administrativo, el año en el que la localidad entra en el mapa nacional del cava.
Con la probable desaparición de Inviosa, que elabora el cava 'Bonaval', serán tres las bodegas fabricantes que queden enmarcadas en la Denominación de Origen Cava. Estas son: Vía de la Plata, cuyo cava lleva el mismo nombre; Marcelino Díaz, que comercializa el 'Puerta Palma'; y Bodegas Romale con las marcas 'Viña Romale' y 'Privilegio de Romale' para el Brut Nature Reserva. Otras empresas de la localidad también lo comercializan, aunque no sea de elaboración propia.
Distintos municipios productores de cava en España, aparte de en Cataluña, se encuentran en La Rioja, Aragón y la Comunidad Valenciana.
«A nuestro cava le falta promoción. En los suplementos nunca aparece Extremadura»
«Lo consumo algunos fines de semana. Mi favorito es el rosado y siempre extremeño»
«El cava es para las fiestas o los cumpleaños. Me da igual que sea catalán o extremeño»
«En mi casa no tenemos costumbre de consumir cava. Prefiero los refrescos»