Cada vez es más frecuente encontrarnos con titulares que asocian el hundimiento de la industria musical a Internet . Sin embargo hoy escuchamos más música que nunca y los artistas disponen de más medios y canales para darse a conocer, mantener la cercanía con sus fans y crear temas nunca hasta ahora había sido tan fácil.
«Internet no ha acabado con la música. La red no es el enemigo de la música, es su mejor aliado», señala Roberto Carreras, consultor musical y máximo responsable de Novaemusik.
Aunque el mercado musical español está muy mermado (en 2001 la facturación del sector rondaba los 623 millones y hoy no supera los 170), Carreras cree que hay motivos para la esperanza, sobre todo gracias a las nuevas tecnologías e Internet. «El comportamiento de la gente ha cambiado con la red. Muy pocos quieren pagar, pero sí quieren consumir, hoy se escucha más música que nunca y ahí se abre un gran mercado», dice. Bajo esta premisa surge Spotify, el sitio web que ha revolucionado el concepto de 'streaming', un término en inglés que hace referencia a escuchar o ver un archivo en Internet sin necesidad de descargarlo en el ordenador. Es decir, sin temor a las multas de la ley Sinde. Prueba de su pujanza es la alianza que acaba de suscribir con la red social Facebook, que le abre de par en par el mercado musical norteamericano.
Según Carreras, lo importante es conocer las herramientas a nuestra disposición para poder sacarle el máximo partido a las posibilidades que ofrece la web. Así, mantiene que Myspace, que hasta ahora era la referencia, «empieza a estar de capa caída».
«Tiene problemas de tráfico, no crece el número de usuarios registrados y muchos de los grupos se han trasladado a Fecebook, que tiene muchas aplicaciones», afirma. Los que buscan modelos más avanzados que Myspace o Facebook en las redes sociales acuden, por ejemplo, a ReverBnation, que permite distribuir los contenidos a través de plataformas como iTunes. En esencia, lo que ofrece es una red social destinada a la promoción y difusión de nuevas figuras, ya que artistas, discográficas, representantes y seguidores tienen ahí un lugar en el que interactuar. Los fans pueden buscar conciertos, votar, compartir o comprar canciones, así como escuchar radios personalizadas. Los artistas, por su parte, pueden crear su página personal, subiendo su música , fotografías, fechas de conciertos o incluso abrir una tienda virtual en la que vender sus trabajos a los fans.
Jamendo
El portal Jamendo también permite distribuir las creaciones. Nacido como una comunidad alrededor de la música libre, los artistas pueden subir su música gratuitamente y su público descargarla de igual manera. Fundado en enero de 2005, su número de artistas y álbumes alojados ha crecido de manera exponencial desde entonces. La lista de herramientas, muchas de ellas gratuitas es interminable: Def Jam Rapstar, un juego de hip hop para consolas en el que usuarios de distintos lugares pueden retarse con otros usuarios; Papolog, el MySpace brasileño; Indaba Music, una herramienta que permite a los artistas unirse para colaborar en tiempo real en proyectos musicales sindicados; The Free Sound Project, una gran base de datos de música libre en Internet ; Aviary, que está cambiando cómo los artistas y músicos componen y crean sus temas, ya que con un sencillo software cualquier usuario puede crear su propia canción; o JamWee, una especie de red social que permite a los usuarios descubrir y escuchar música en tiempo real. «Ahora los artistas son 2.0», señala Roberto Carreras.
Pero no solo eso. Y cita una frase de uno de los gurús del periodismo norteamericano, John Jurgensen, que desde el Wall Street Journal dijo: «En la industria musical, la banda más exitosa ya no es la que más vende, sino la que cuenta con los mejores patrocinadores». «Siete de cada diez grandes marcas patrocinan música , creen en la potencialidad de la música para vender sus productos», apunta Carreras. Esta es la otra salida que les queda a los grupos. Y también Youtube, un canal abierto al mundo. «Justin Bieber saltó a la fama colgando sus vídeos en la red», concluye.