La lluvia paró para ver pasar a la patrona

La Virgen de la Soledad pudo desfilar vestida de luto entre cientos de velas

N. R. P. JOSÉ VICENTE ARNELASBADAJOZ.
Los fieles visitan las tallas del Santo Entierro que no pudieron salir./
Los fieles visitan las tallas del Santo Entierro que no pudieron salir.

Suerte desigual para las procesiones del Viernes Santo. El Santo Entierro no pudo salir debido a la lluvia, pero ésta paró para permitir que la patrona de Badajoz, la Virgen de la Soledad, pudiese desfilar vestida de luto entre cientos de velas.

A las seis y media de la tarde estaba prevista la salida de las tallas Nuestro Señor Jesucristo Yacente y Nuestra Señora de las Lágrimas de la mano de los 125 nazarenos de la Hermandad y Cofradía del Santo Entierro. Era una cita especial, ya que la imagen de la Virgen había sido restaurada, pero en Badajoz llovía con fuerza y no pudo ser. A pesar de todo, cientos de fieles acudieron a visitar las tallas y compartieron con sus cofrades la tristeza por no completar la procesión.

Horas después, la lluvia cesó y la Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad estaba lista para compensar a los fieles de la patrona de Badajoz que solo pudieron verla el jueves, brevemente, ya que llovió. En esa ocasión, la junta de gobierno de la hermandad decidió abrir las puertas de su casa para que todos los pacenses que habían desafiado al mal tiempo pudieran entrar en su templo para besar la mano de la talla, lo que demuestra el gran número de fieles que siguen a la patrona pacense y el cariño que despierta en la ciudad.

Esta vez lució en la calle. Vestida rigurosamente de luto, sin joyas no lujos, solo con un pañuelo entre las manos, salió de su ermita entre los 400 nazarenos que la acompañan y en silencio. Cientos de pacenses la esperaban portando velas en sus manos y la acompañaron en su recorrido por la Plaza Alta, San Juan, Plaza de España, López de Ayala y finalmente, pasadas las dos de la mañana, de vuelta a su sede.

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