Paso lento y firme. Una faja bien apretada en el abdomen. Los costaleros avanzan bajo un trono. Les acompaña el ligero sonido que produce el roce de sus zapatillas sobre el asfalto. Todos desfilan al unísono. Bajo sus hombros soportan entre 15 y 40 kilos. Lo harán durante más de cinco horas.
Las calles de Badajoz ya suenan a Semana Santa. Los cargadores ultiman los ensayos dos semanas antes de las procesiones. Prueban sus movimientos con el paso desnudo. El trono que ocuparán los cristos y vírgenes está ahora lleno de sacos de arena que simulan el peso real.
Nada más caer el sol las cuadrillas de hombres y mujeres se reúnen en grupo. Un fajín, una camiseta y un costal. Esta indumentaria es suficiente para portear los pasos. Lo importante es el peso y la fuerza de su cuerpo.
Más de 1.000 costaleros saldrán en las procesiones de la Semana Santa pacense. La mitad de ellos repetirán en más de una. Trasladarán los 26 pasos que desfilan entre el Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección, informa Ricardo Becerra, vicepresidente de la Asociación de Costaleros pacense.
Como cada Semana Santa, las calles se llenarán de feligreses atentos a las imágenes. Salves y honras anunciarán la llegada de la tallas. Un gran bullicio, sonidos de bandas y saetas completa el ambiente que acompaña a los nazarenos. Mientras, los costaleros permanecen en el anonimato. Sus rostros pasan desapercibidos. Una tela tan solo deja entrever sus alpargatas.
Estos pacenses son cargadores de vocación. No reciben ningún un honorario. Muchos lo hacen por fe. Otros continúan una tradición familiar. Sus padres y abuelos ocuparon los mismos varales. Portearán las tallas de madera maciza bajo una superficie de apenas dos metros de ancho y cuatro de largo. En este espacio se irán turnando cuadrillas de entre 25 y 50 hombres.
También lo harán mujeres. Ricardo Becerra destaca que las cuadrillas de féminas han aumentado. Las mujeres tomaron los pasos hace casi una década en Badajoz. En la actualidad existen cuatro cuadrillas con 150 integrantes.
Cabe destacar que este año tendrán acento femenino los pasos del Cristo de las Angustias (Martes Santo); Cristo de la Fe (Miércoles Santo); Virgen de las Lágrimas (Viernes Santo); y la Virgen de la Aurora (Domingo de Resurrección).
Una de las cofradías que ensaya estos días es la Hermandad del Resucitado. Dos cuadrillas de hombres y una de mujeres afinan sus movimientos. Lo hacen con esmero. Junto a ellos desfilan los 55 músicos de la banda. Todos participan unidos en los preparativos previos.
Uno de los costaleros es José Luis Cordón. Este joven de 21 años es cargador desde los 15. Saldrá en seis pasos diferentes a lo largo de la Semana Santa. Estará debajo del Cristo de la Humildad, la Concepción, la Virgen de la Amargura y la Esperanza, el Cristo de la Sentencia, el Yacente y el Resucitado.
José Luis, albañil de profesión, asegura que no resulta cansado salir en tantos pasos. Lo hace por devoción. Desde los cinco años ha estado detrás de ellos como 'aguador'. «Mi padre es costalero y lo he mamado desde pequeño», destaca.
Otro de ellos es Ángel Márquez. Lleva 11 años y es uno de los costaleros más veteranos. Comenzó por una promesa y no piensa dejarlo. «Me enganchó este sentimiento», declara. Este técnico de Telecomunicaciones ocupa el lateral derecho del paso. Ángel confiesa que en alguna ocasión ha sufrido una contractura en la espalda. «Es algo que el fisioterapeuta puede curar», añade.
Otra parte importante son los músicos. Juan Antonio Expósito, de 27 años, toca la corneta en la banda de la hermandad. Este año tocará en Mérida, Badajoz y Talavera. Todo el dinero recaudado sufragará los gastos de la cofradía, comenta.
José Pinilla e Ignacio Méndez, responsables de la cofradía, destacan la buena relación de todos los costaleros y músicos. «Somos una gran familia», señala José, quien añade que este año saldrán por primera vez desde la Parroquia de San Agustín.