Un puñetazo sobre la mesa. El Grupo Gallardo criticó ayer duramente la gestión del ministerio de Medio Ambiente sobre la petición para instalar una refinería en Extremadura.
Durante años, la cautela ha presidido todas las declaraciones de la compañía sobre este proyecto, pero ayer no escatimó calificativos sobre la manera en la que el departamento, ahora dirigido por Rosa Aguilar, está analizando su petición.
Juan Sillero, consejero delegado de la compañía, aseguró en declaraciones a HOY, que hay un evidente agravio comparativo respecto a otros proyectos similares. «Hay estudios que se han presentado con posterioridad al nuestro y no solo están aprobados sino que incluso están concluidos. Existe un evidente agravio comparativo respecto a otras refinerías».
Mediante un comunicado, el grupo hizo referencia a las petroquímicas que Repsol y Cepsa han ampliado en Cartagena y Huelva. Concretamente, en el segundo caso, recordó que Medio Ambiente no ha pedido a la empresa Cepsa estudios sobre la evolución de la trayectoria de un vertido accidental en el puerto ni sobre la posibilidad de accidentes por el aumento del tráfico marítimo. Balboa aseveró que esta industria tiene «el mismo área de influencia en el puerto onubense que Refinería Balboa».
Gallardo también se queja de que el procedimiento que está utilizando el ministerio, consistente en 'trocear' el estudio para analizarlo por partes y pedir sucesivamente más información sobre cada aspecto por separado, «ha ocasionado retrasos significativos, así como la solicitud de estudios de una envergadura tal que requerían de meses para su elaboración».
«Este proyecto ha pasado por varios cambios de titular en el Ministerio de Medio Ambiente sin que se haya visto un interés por agilizar su tramitación y resolverlo, bien de forma favorable o de forma negativa. Se sigue retardando la decisión final pidiendo informaciones y estudios sin sentido que ya han supuesto un desembolso millonario para el promotor», afirma textualmente la nota.
Aunque concedió que Rosa Aguilar acaba de llegar al puesto, Juan Sillero recordó que la cuestión de la refinería ya se viene demorando durante dos legislaturas. «Ha transcurrido demasiado tiempo», remachó.
Balboa realizó estas criticas con motivo del anuncio de que ya ha entregado al ministerio toda la documentación que tenía pendiente. Por tanto, éste tiene en teoría un plazo de tres meses para dar el visto bueno o rechazar el proyecto.
El pasado 31 de diciembre entregó los dos estudios complementarios que restaban, solicitados en agosto. «Con gran esfuerzo económico y humano por parte del promotor y de todo su equipo de trabajo se lograron completar los dos estudios el 31 de diciembre, sin agotar el periodo de prórroga e incluso contestando a una petición de información adicional que los técnicos de Medio Ambiente enviaron el 24 de noviembre», dice la nota.
Sin embargo, realizó un nuevo requerimiento el pasado día 3 de enero, ya satisfecho, hecho que parece haber acabado con la paciencia del grupo. Era referente a una modificación de una simulación dentro de un estudio sobre la vulnerabilidad de los acuíferos que la empresa ya había entregado en Medio Ambiente en agosto del 2010. A pesar de que ahora se abre el plazo legal, el promotor contempla la posibilidad que se vea de nuevo interrumpido en el caso de el ministerio pida de nuevo más papeles. «No descartamos que nos soliciten más información, es la forma que tiene el ministerio de justificar su retraso y su falta de resolución», asegura en la nota.
Aunque no descarta esa posibilidad, Sillero se muestra más optimista. «La verdad es que las últimas peticiones están siendo más sencillas y más fáciles de contestar. Yo me quedo con las últimas declaraciones de los dirigentes del Gobierno, donde aseguraron que no se estaban poniendo trabas al proyecto y que estábamos al final del camino».
Finalmente, el consejero delegado de Gallardo quiso despejar las dudas sobre la viabilidad de la industria. «Por supuesto que seguimos adelante. Hay que tener en cuenta que somos uno de los accionistas, pero el proyecto no es solo nuestro, tiene vida propia». Asimismo, negó que la reciente venta de la cementera de Alconera y dos acerías en el País Vasco suponga un problema para la refinería. «Se trata de dos cosas completamente diferentes. Esa operación de venta tenía como objetivo reforzarse financieramente y reducir nuestra deuda. Pero en la refinería solo somos uno más, no es un proyecto exclusivo del Grupo Gallardo».