El conferenciante y cantaor Simón García Bermejo 'Niño de la Ribera' ofreció la noche del pasado miércoles un recital de sabiduría en torno al mundo de los toros y de paso deleitó a la nutrida concurrencia que abarrotaba el salón de actos de la Casa de la Cultura con sus cantes. El acto se celebraba en el marco de las jornadas taurinas 'Noches de Toros' organizadas por la peña cultural taurina 'El Albero' de Villafranca de los Barros.
El cantaor, nacido en Cáceres en 1934, dio las claves de la unión de los dos artes que representan el toreo y el cante flamenco. Con anterioridad, se procedió a la inauguración de la exposición de postales taurinas de Carlos Meloja que ya se puede visitar en la cafetería de la Casa de la Cultura. Se trata de una exposición muy peculiar que comenzó en el año 1945.
El 'Niño de la Ribera' sostuvo que el mundo del cante y el de los toros son dos culturas paralelas, basándose en los múltiples casos de cantaores que han sido toreros o bailaores que también lo han sido, guitarristas y hasta familias de ocho o diez hermanos en los que varios de ellos tenían vocaciones distintas. El cantaor afirmó conocer el caso de toreros importantes que fueron buenos cantaores, como ocurrió con 'Manolete' o Gitanillo de Triana, si bien esa dualidad parece no mantenerse en la actualidad con la misma intensidad.
También analizó el curioso caso de los toreros payos y los toreros gitanos, que proliferaban casi en igual medida que en el cante, habiendo desaparecido actualmente la presencia de los toreros gitanos (Cagancho, los Ortega) que es prácticamente testimonial, no así en el mundo del cante donde los gitanos siguen siendo un referente histórico. «Hoy desgraciadamente en el toreo quedan muy pocos gitanos, y eran muy importantes cuando estaban aunque sólo fuera por ese pique entre ellos y también el que había entre sus respectivos aficionados, eso es algo que ha flaqueado», aseguró el conferenciante.
En su intervención, Simón García, puso de manifiesto sus dotes como cantaor, pero no le andan a la zaga sus conocimientos del mundo de los toros del que es un furibundo aficionado que se preocupa por profundizar en todos sus aspectos, como hace con el cante que profundiza en todos los géneros e incorpora a su repertorio aquellos con los que se siente más identificado, que son prácticamente todos. De tal forma que afronta con parecida eficacia géneros tan dispares como los cantes minero-levantinos o las soleares, las malagueñas o un amplísimo abanico de fandangos.
Decidió ser torero
Pero, volviendo al toro, 'Niño de la Ribera' se detuvo también en hablar de lo que suponía para alguien que, como él mismo, decidió ser torero. «Como torero estuve poco tiempo, bueno es que lo tuve que dejar porque en aquella época la familia no admitía que fueses torero, yo no le podía decir a mi madre que iba a torear porque me echaba de casa. Hoy eso es distinto, existen las Escuelas Taurinas que ayudan a los niños y las madres van a verlos a la plaza. Además, nosotros éramos toreros que empezábamos en las capeas y era muy complicado», recordó el cacereño.
Cuando el público asistente al acto le pidió nombres de toreros y gente de la profesión que se han dedicado al cante, Simón mencionó a los Manolete, Gitanillo de Triana, Martín Pareja Obregón (que fue rejoneador y guitarrista) o 'El Estampío', que según cuenta empezó en las capeas, precisamente en Extremadura, y posteriormente se dedicó al baile flamenco.
«Uno de los mejores bailaores que ha habido», aseguró 'Niño de la Ribera' que terminó con una curiosidad. Y es que 'El Estampío', que nació en Jerez de los Caballeros, además de ser un excelente bailaor, creó un baile que se llamaba 'el baile del picador'.