Pocas veces en el fútbol se habrá dado una situación parecida. Ni el primero ni el segundo entrenador del Badajoz podrán dirigir al equipo en el partido de este domingo ante el Vecindario. Adolfo Muñoz deberá cumplir su segundo partido de los dos con los que fue sancionado tras su expulsión frente al Guadalajara, mientras que a Gonzalo Abando le han caído otros dos de suspensión también por protestar al árbitro en aplicación del artículo 120 del código disciplinario la pasada jornada en Lugo donde ejercía las veces de primer entrenador ante la ausencia obligada del de Pueblonuevo. En esta tesitura, el otro técnico ayudante Javi García se presenta como la referencia del cuerpo técnico en el banquillo.
El club pacense había recurrido una rebaja en la sanción de Adolfo Muñoz, pero el Comité de Apelación hizo públicas ayer las resoluciones que afectan a los distintos grupos de Segunda B y no hacía referencia a la reclamación del Badajoz.
De esta forma, el técnico blanquinegro tendrá que volver a dirigir a su equipo desde la grada como ocurriera en Lugo, aunque esta vez acompañado del preparador físico vasco que le sustituyó en sus funciones en el Ángel Carro lucense.
En el aspecto puramente deportivo Adolfo Muñoz dispone de toda su plantilla para confeccionar una convocatoria para recibir al Vecindario (domingo a las 12.00 horas), toda vez que Marcos Guerrero se entrenó ayer con normalidad ya recuperado de sus problemas estomacales y la disponibilidad de contar con Paolo Etamané y Parada al haber cumplido sus respectivos partidos de sanción.
La plantilla blanquinegra prepara con gran confianza la cita matinal de este domingo y con el ánimo de resarcirse del varapalo recibido en Lugo hace siete días. El Badajoz concede suma importancia al triunfo ante el conjunto canario teniendo en cuenta que las dos próximas jornadas le toca viajar a La Coruña para medirse al Montañeros y a Getafe. Adolfo Muñoz ha insistido en la gran oportunidad que se le presenta de superar la barrera de los 20 puntos con lo que supone de factor psicológico para la moral de la tropa pacense a estas alturas de temporada, cuyo objetivo es alcanzar los 45 puntos que prácticamente garantizan la salvación cuanto antes.