Con crisis, sin playa y sobre todo, con mucho, mucho calor. Este verano ha sido para recordarlo por las altas temperaturas: la ciudad ha vivido su julio más caluroso desde hace 21 años y tan sólo ha sido un preámbulo, ya que agosto también ha pegado fuerte con registros de hasta 44 grados durante la ola de calor que ha afectado a la mayor parte del país por la entrada de una masa de aire africano.
Traducción en términos de temporada de baños: lleno en las piscinas municipales, que han consolidado los registros récord del año pasado rozando los 100.000 usuarios a fecha de 31 de agosto. Todo esto sin añadir el número de visitantes de la que ha sido la gran novedad este verano, la piscina municipal de Rincón de Ballesteros, y sin tener en cuenta el retraso de una semana que sufrió la apertura de la temporada de baños por el mal tiempo.
En esta cifra no se incluyen los datos de las instalaciones de la Ciudad Deportiva, el referente de la temporada de baños, ni las del Guadipark porque la primera pertenece a la Junta de Extremadura y la segunda está concesionada a la empresa Canal de Isabel II, aunque también es de titularidad municipal y pasa este año a manos del Ayuntamiento al finalizar el Canal la contrata del agua. Eso sí, esta piscina instalada junto al pantano del Guadiloba ha notado un gran cambio con respecto al año pasado al no poner en marcha los abonos por la incertidumbre de la concesión. La empresa encargada de la concesión finalizaba el contrato y eso se ha traducido en menos visitas: con una media cercana a unas 30.000, este año ha vendido unas 19.000 entradas. La crisis se ha apuntado un tanto en pleno páramo veraniego, aunque este año ha tenido mucho más que ver el soporífero calor. Ambos factor son fundamentales para medir el éxito o el fracaso de la temporada de baños. Las piscinas más beneficiadas han sido precisamente las municipales, que han subido como la espuma entre las preferidas de los cacereños.
El Parque del Príncipe y Mejostilla Proexsa han reunido casi 50.000 visitas, más de la mitad de la cifra total que supera los 92.000. Por su parte, las instalaciones de Valdesalor y Aldea Moret han sobrepasado sus cifras de años atrás. La pedanía ha registrado 6.360 visitas, cuando nunca había rebasado 5.500 mientras que la barriada de Aldea Moret ha superado las cifras de los últimos veranos, ancladas en el millar, para repuntar ligeramente hasta los 1.311. La de San Jorge, ubicada en el barrio de Pinilla, ha mantenido el número de bañistas con respecto a otros años.
De la piscina de Rincón de Ballesteros, que abrió sus puertas el 31 de julio, no hay datos concretos. No obstante, el representante municipal de la pedanía, Pedro Pérez, asegura que además de haber sido «un éxito total y rotundo», ha dado mucha vida a la barriada. «Siempre se llena, incluso a diario. Con la crisis, muchos han retornado a la pedanía y aunque antes venían de paso, ahora se quedan algunos días para disfrutar de las instalaciones», explica. «Además, el calor ha invitado a la gente, que está revolucionada. Las personas mayores tienen una cita diaria en la piscina», señala.
Aunque las instalaciones del Parque del Príncipe y Mejostilla Proexsa son las más exitosas, el camping, que forma parte de la concesión global del campamento turístico, siempre destaca con una cifra cercana a los 20.000. Augusto Diez, uno de sus responsables, apunta que esta temporada ha estado más marcada por el calor que por crisis y que han sido las altas temperaturas las que han atraído a más bañistas.