José María y Miguel Ángel, dos jóvenes estudiantes de Biología que viven en la calle Condes de Barcelona, hacían fotos ayer a mediodía al contenedor amarillo abarrotado de basura que hay frente al edificio donde viven.
Más que guardar un recuerdo, los chicos pretendían denunciar a su manera, colgando las fotografías en Internet, las vistas que tienen desde la ventana de su salón: los dos contenedores casi enterrados en plásticos, cartones y envases, basura esparcida por la acera y una montaña de desechos que tapa parte del jardín situado en la parte alta de la avenida de los Condes de Barcelona.
El punto exacto que fotografiaron los futuros biólogos se encuentra frente al centro de Salud de Valdepasillas, en uno de los límites del paseo, y llamaba la atención de todos los que pasaban por allí.
Los estudiantes, que viven en el bloque desde hace dos años, aseguran que suele ser habitual ver los contenedores amarillos, destinados a envases de plástico, de brik y metálicos como latas de refrescos, hasta arriba, pero nunca habían visto una montaña de basura como la de ayer. «Más de una vez hemos dejado las bolsas al lado porque no caben dentro, pero siempre la recogen. Lo de ahora no es normal».
A dos barrenderas que trabajan en el servicio de limpieza municipal y que pasan por la calle a diario también les sorprendía la acumulación de basura en algunos puntos. «Lo van a privatizar pronto y ya no se molestan mucho», explicaba una de ellas.
El panorama que denuncian los jóvenes se repite en seis de los siete contenedores de la calle y en los alrededores. Ayer se podían ver contenedores amarillos 'asfixiados' de basura en las calles Jesús Rincón, Sinforiano Madroñero, la plazuela del fotógrafo Emilio Rodríguez, Alcaraz y Alenda, Paseo Fluvial o Príncipes de Asturias.
En algunos puntos incluso hay quien deja desechos que no corresponden, como triciclos (en Jesús Rincón, frente al supermercado El Arbol), mesas exteriores de plástico (en Alcaraz y Alenda) y sillas viejas (en Condes de Barcelona).
Desde el Ayuntamiento de Badajoz aseguran que en los últimos días no se ha registrado ninguna incidencia y que los restos se retiran sin problemas. Pero la versión oficial contrasta con lo que se ve en la calle. Mientras en el resto de la ciudad cuesta encontrar alguna anomalía visible en la retirada de plásticos y envases, tan sólo en la margen derecha, en la calle que sube a la estación de tren, había ayer tres contenedores amarillos abarrotados, y en Valdepasillas lo complicado era encontrar un lugar donde poder dejar los envases sin contribuir a aumentar el volumen de basura en la calle. «Yo hoy he tirado las botellas de agua en la papelera, aunque no es lo que se debe hacer, no voy a ponerlas en la calle», se excusaba María José, una residente de Alcaraz y Alenda.
En Badajoz hay más de 1.500 contenedores amarillos instalados. Llegaron a la ciudad hace ya cuatro años gracias a un acuerdo entre la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento, no sin la previa polémica de fechas que suele acompañar a las negociaciones entre ambas administraciones. En el acuerdo quedó marcado que la Junta se comprometía a suministrar los contenedores y el Consistorio a ocuparse de la retirada de los residuos. La otra parte implicada, los vecinos, debían aprender desde entonces a separar los envases del resto de basura que se echa en el contenedor verde.