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Los vecinos de la N-110 siguen obligados a cruzar la carretera para arrojar la basura

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Los vecinos de la N-110 siguen obligados a cruzar la carretera para arrojar la basura

La situación de los accesos a la vía principal, el incumplimiento de los planos originales y las expropiaciones son las principales quejas de los habitantes

05.09.10 - 00:20 -
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Los vecinos de la N-110 siguen obligados a cruzar la carretera para arrojar la basura
Los accesos a la vía principal se encuentran inmediatas a la curva y tienen poca visibilidad. :: PALMA
Las medidas inmediatas prometidas por la Subdelegación del Gobierno se cumplen en parte.
La N-110 ha estado situada en primera plana de atención mediática durante los últimos dos meses. En primer lugar, la rescisión del contrato de obra para el tramo que une Navaconcejo y Tornavacas motivó una oleada de protestas por parte de la Mancomunidad de Municipios del Valle del Jerte y posteriormente un accidente, con dos víctimas mortales en una zona de chalés dentro del término municipal de Casas del Castañar, provocó la reacción de los vecinos que instó al Ministerio de Fomento a tomar medidas, ya que consideraban la zona muy peligrosa.
El tramo en cuestión comienza tras una curva de izquierda, si vamos en dirección al Valle del Jerte, donde comienzan una serie de accesos a la carretera nacional desde los chalés de ambas márgenes. Hasta hace menos de un mes, la señal de poblado y la consiguiente limitación de la velocidad a 50 kilómetro por hora comenzaba 200 metros después de que empezase la zona habitada.
Obra terminada
El subdelegado del Gobierno en la provincia de Cáceres, Fernando Solís, visitó el tramo de la carretera en el que se produjo el accidente. La causa del atropello fue la necesidad de los vecinos de las residencias situadas en el margen derecho de la vía, siempre en dirección al Valle, a cruzar la carretera para arrojar la basura, ya que los contenedores sólo se encuentran en el margen izquierdo. Ante esta situación Solís aseguro que, «reglamentariamente la carretera está perfectamente señalizada, pero hay que tener en cuenta las prácticas vecinales», en referencia a que se trata de una vía en la que hay mucho tráfico de peatones y se cruza con asiduidad.
Entre las medidas planteadas por la subdelegación estaba la reunión de la Comisión de Infraestructuras y Seguridad Vial, pero adelantó unas decisiones inmediatas que consistían en limitar todo el trayecto en el que hay viviendas al lado de la vía a 50 kilómetros por hora, instalar radares móviles y trasladar algunos contenedores al margen derecho de la calzada. Pues bien, las dos primera medidas se han cumplido, pero la tercera, que en teoría parece la más sencilla, sigue sin cumplirse más de 20 días después.
Para la asociación de vecinos N-110, aunque todas las medidas se cumpliesen a la perfección, seguirían resultando insuficientes para terminar con la peligrosidad del tramo. «No es lógico que a la salida de los accesos se permita girar hacia ambas direcciones cuando no hay visibilidad suficiente», dice Ignacio Cáceres, vicepresidente de la asociación vecinal. La petición es clara, que se prohiba el giro a la izquierda en la vía de acceso del margen izquierdo de la carretera, ya que se encuentra a menos de 80 metros de la curva y la visibilidad es escasa.
Expropiaciones
Las expropiaciones que se produjeron a los habitantes de la zona, también provocaron un profundo malestar. «A pesar de lo que digan, se realizaron expropiaciones para hacer una vía de servicio que luego no se hizo», afirma Cáceres. Hay que recordar que Solís explicó que las obras en este tramo estaban finalizadas y no había lugar a dicha vía, alegando que las expropiaciones se hicieron para cumplir la normativa que exige una distancia de 25 metros entre el centro de la calzada y las construcciones. Además, «las expropiaciones se realizaron a algunos vecinos sí y a otros no, hay casas que están al borde de la carretera, por lo que no nos sirve la excusa de la distancia», continúa Cáceres, que añade que, «los ensanches han quedado mal hechos después de la obra, hay chalés y establecimientos que están prácticamente dentro de la carretera».
Un tema a parte son los colectores, cuya obra comenzó en 2006. «De momento falta el subcolector que debía pasar por la carretera antigua», se quejan los propietarios de los negocios de la zona. Puede parecer una broma pero Cáceres afirma que, «la obra de los colectores figura como terminada, pero sólo están las casetas, no hay ni motores ni tuberías».
Si la N-110 ya es problemática para los turismos, el tráfico de autobuses se complica en exceso. «La obra no puede estar terminada, ya que estaba prevista una parada de autobuses para los vehículos de las líneas regulares», dice Francisco Talaván, propietario del Petros. En la actualidad no hay una zona habilitada para poder realizar esa parada y «los autobuses se orillan en la calzada y paran en el cruce de El Torno», explica Cáceres. «Yo he comprado billetes de autocar en Madrid y aquí hay parada, que se vende como Ventorro-Petronilo pero nunca se hizo», apuntilla Talaván.
Entre las promesas de la Subdelegación del Gobierno, la mayoría se han cumplido. Una de las peticiones de los vecinos era la limpieza de los arcenes, que se ha realizado para dar una mayor visibilidad a las vías de acceso. «Los radares móviles se colocan con frecuencia», reconoce Cáceres.
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