Universitarios, estudiantes de bachillerato u opositores; tanto en grupo, pareja o individual abarrotan durante estos últimos días de agosto las bibliotecas placentinas para estudiar, cuando los exámenes de septiembre están a punto de comenzar. A pesar de que tanto la Biblioteca Pública como la del Centro Universitario han cerrado julio y agosto por la tarde. La pública ha estado abierta en horario de 9.00 a 14.00 horas y la del Centro Universitario de 8.45 a 14.15 horas.
«A mediados de agosto es cuando más gente viene a estudiar. Aunque empiezan a venir a principios de julio», explica Rosario Martín, bibliotecaria de la Biblioteca Pública. «Aunque hoy ( como ayer) he notado que hay menos personas, porque la última semana se suelen ir al lugar en el que tienen que realizar los exámenes», añade.
De la misma opinión son las bibliotecarias del Centro Universitario. «La semana pasada es cuando más se ha notado la afluencia de estudiantes en el recinto», cuenta Laura Pérez, bibliotecaria del Centro Universitario. «Y hoy hemos notado que ha venido la gente que está durante todo el año», añade.
En cuanto a las horas que más estudiantes hay en la sala de estudios son entre las 9.30 a 12.30 horas. «Aunque siempre queda gente hasta que cerramos», afirma Estefanía Díaz, bibliotecaria del Centro Universitario. «También hemos abierto la biblioteca los últimos dos fines de semana de agosto en horario interrumpido desde las 9.00 hasta las 21.00 horas. El sábado vinieron 31 personas estudiar y el domingo 41 y hay alrededor de 120 plazas».
Otras cuestiones que destacan las encargadas es que a medida que se acercan los exámenes se nota más gente en el centro y que ahora en verano no ha habido problemas de espacio. «Cuando no hay sitio se limita el acceso sólo a universitarios, les pedimos el carné de estudiantes», explica Díaz.
Martha García tiene 18 años y es estudiante de bachillerato. Mañana, 1 de septiembre, y pasado tiene exámenes, lleva desde el 1 de julio viniendo a la Biblioteca Pública a estudiar con un grupo de amigos desde las 9.30 hasta las 12.30 horas. «Vengo porque aprovecho más el tiempo y me distraigo menos que en casa», asegura Martha.
También está en el edificio público Julián Espada. Tiene 26 años, es de Cuenca y estudia tercero de Podología. Es el primer día que está aquí (ayer), porque ha venido a hacer el examen que tiene el día 1. «He venido a las diez y media -cuenta- porque se está más tranquilo y me concentro más y si no estudias pareces un bicho raro», afirma Julián.
Julián está con un compañero de clase, Borja Cortés. Es de Llerena y también es el primer día que viene a estudiar a la Biblioteca Pública. «Siempre venimos a estudiar a esta biblioteca, porque en la de la Universidad hay mucho jaleo, cuchicheo y demasiada gente. Además, hace mucho calor», asegura Borja.
Pero también hay estudiantes que prefieren la biblioteca del Centro Universitario para estudiar. Es el caso de Víctor Rabat que está cursando quinto de Antropología. «Vengo desde mediados de agosto, porque en mi casa hay mucho jaleo», asegura. O como María José Castro, de Córdoba, que va a empezar tercero de Podología. «Aquí me concentro más y me motiva ver a otra gente estudiar», dice. Todos los estudiantes encuestados opinan que en época de exámenes se deberían ampliar los horarios, como ocurren en otras ciudades, que incluso abren las 24 horas.