Nada más los operarios de la brigada de obras quitaron la valla y abrieron la pequeña puerta de madera, los menores se echaron literalmente a los columpios. A pesar de los 34 grados que a las doce del mediodía de ayer daban los termómetros. Pero ni la ola de calor pudo con el deseo de los pequeños de disfrutar con su nuevo parque, el que tienen a la puerta de su casa, en la urbanización Sierra Santa Bárbara, en la avenida Dolores Ibarruri.
La zona de ocio habilitada por la Concejalía de Obras es única en la ciudad por el colorido que presenta y su moderno y seguro pavimento. Ha sido una iniciativa vecinal y su inauguración ayer hace que la ciudad cuente ya con 43 parques infantiles y que sólo en lo que va de legislatura el Gobierno local haya superado los 150.000 euros de inversión. Para ofrecer a los vecinos estas zonas de ocio, «en la que disfrutan mayores y pequeños», garantizó ayer la alcaldesa, Elia María Blanco, en la inauguración del nuevo parque.
Además de este último, se han estrenado recientemente el parque de la urbanización Jardines del Jerte (plan E 2009); otro junto a la pista polideportiva de La Data; y el ubicado en la calle Francisco de Malpartida, en el barrio del Rosal de Ayala, según detalló ayer el Ayuntamiento.
Estos cuatro parques son los últimos, los que se han hecho realidad este año. En el ejercicio anterior, el 2009, fueron creados otros ocho parques infantiles en distintos puntos de la ciudad, entre los que destacan uno en el barrio de San Miguel, dos en la urbanización de Ciudad Jardín, otro en Río Jerte, colonia de Guadalupe y traseras de Pablo Iglesias, junto al Hostal Real, en la zona de los múltiples y, por último, en Sor Valentina Mirón.
Más allá de la creación de las zonas de ocio, también la Concejalía de Obras se ocupa de la puesta a punto permanente de los parques infantiles. Reparar el mobiliario y eliminar grafitis suelen ser los trabajos más frecuentes.
Entre los ejemplos de este tipo de trabajos de mantenimiento destaca la reparación realizada en la zona de ocio infantil ubicada en el Mundial 82 o el parque de Pablo Iglesias. Una adecuación del mobiliario urbano que, como ha recalcado en reiteradas ocasiones Elia María Blanco, requiere dedicación, tiempo y gasto porque las zonas de ocio suelen ser objetivo de los vándalos. Sus destrozos suponen cada año un desembolso de más de 100.000 euros a las arcas municipales, como ha desvelado el concejal delegado de Obras y responsable de la creación y mantenimiento de los parques, Blas Raimundo. Quizás, por ello, la alcaldesa pidió ayer a los vecinos de la nueva zona de ocio que colaboren en su cuidado y mantenimiento.