Llegó a lo más alto del escalafón jurídico (ejerció como Fiscal General del Estado y magistrado del Tribunal Supremo) aunque nunca olvidó Cáceres y mantuvo una estrecha relación con su ciudad aún viviendo en Madrid. Combinó sus responsabilidades con su dedicación a la literatura. Diego María Crehuet (1873-1956) es la figura que centra la segunda entrega de la colección 'Cacereños ilustres para la Historia', que puede conseguirse mañana sábado con el diario HOY por 0,70 euros. El catedrático Marcelino Cardalliaguet firma esta obra: 'Diego María Crehuet, (un jurista en la literatura)', en la que se desentrañan todos los detalles de este personaje, por el que también pasó el rodillo de la represión franquista. Cardalliaguet vive desde hace más de 30 años en la calle cacereña que lleva este nombre.
-Diego María Crehuet llegó a lo más alto de la carrera judicial...
-Empezó su carrera en Arroyo de la Luz como notario. Durante esta época comenzó a escribir una serie de cuentos muy entretenidos sobre la vida del pueblo, que por aquel entonces era uno de los más grandes de la provincia. Hacia 1917 marcha a Madrid como Magistrado del Tribunal Supremo. En 1923 Miguel Primo de Rivera establece una dictadura militar e inmediatamente Crehuet es promovido para ser Fiscal General del Estado. Fue nombrado presidente del Tribunal Supremo, presenció la proclamación de la II República, él no podía renunciar, y esto le trajo problemas después de la Guerra. Se le acusó de haber colaborado con la República y el Frente Popular. Se le procesó pero no se le encarceló, demostró que había colaborado con la República porque era funcionario. Fue retirado de su cargo, jubilado, y ya no vuelve a Cáceres.
-Entonces se vio atrapado por la situación política.
-Sí, totalmente. Se vio muy atrapado, igual que otros magistrados.
-¿Cómo fueron sus colaboraciones periodísticas y su trayectoria literaria?
-En su etapa de Arroyo empezó a colaborar con la revista de Extremadura, en 1899 ya mandó un cuento. Era muy amigo de Luis Grande Baudesson, que tenía un periódico propio, El Adarve, en el que colaboraba, igual que en otros periódicos de tendencia progresista y liberal. Sus cuentos son muy románticos. Él leía en italiano, y es posible que leyera la Divina Comedia de Dante e incluso estudiara conceptos jurídicos que aparecen en ella, como la 'vendetta'. No tiene novelas, son cuentos cortos.
-¿Qué tipo de persona era Diego María?
-Creo que era buenísima persona. No he leído ni una crítica a don Diego María Crehuet, intentaba ayudar a todo el mundo.