Un joven montijano contemplaba con entusiasmo y admiración las gestas de sus ídolos por televisión y soñaba con poder compartir podio con ellos algún día. Ese sueño empezó a fraguarse para el extremeño Javier Cienfuegos cuando su primer mentor, Antonio Fuentes, le descubrió el mundo del lanzamiento de martillo, casi por casualidad. «Todo fue a raíz de una conversación de mi madre con un conocido (Antonio Fuentes), un entrenador que se dedicaba al atletismo en Montijo, y decidí probar suerte».
Desde entonces, la progresión de Cienfuegos no entiende de límites. A sus diecinueve años ya se codea con la élite y ha transformado en eufemismo su consideración de promesa a base de títulos y récords. La última proeza que añadir a su palmarés es la consecución del título de campeón de Europa sub-23 en Arlés, Francia, disputado el pasado fin de semana.
Pocas horas después de haber aterrizado de su aventura en tierras galas, Javier cataloga su participación como un éxito, aunque su alto nivel de exigencia elimina cualquier conato de euforia en su equipaje. «El primer objetivo era ganar el campeonato y la marca habrá que dejarla para el verano, la he buscado, pero competía muy temprano, aunque no hay que buscar excusas». Su presencia en Arlés suponía su debut en la categoría sub-23, a pesar de que ya ha estado presente en varios compromisos a nivel absoluto. No obstante, ostenta el cetro nacional, tras lograr la plusmarca española el año pasado.
El montijano encarna dosis de madurez y sacrificio a partes iguales como sus virtudes más sobresalientes, su pasión por el deporte no merma su compromiso con los estudios universitarios de Fisioterapia que cursa en Madrid. El atleta extremeño se trasladó allí en 2006, y dedica la jornada matutina a asistir a sus clases. Su periplo académico no es un camino de rosas, pero su mentalidad luchadora es su mayor baza. Considera que los conocimientos que adquiere a través de los estudios le proporcionan una ventaja respecto a sus competidores, por ello no pueden disociarse ambos apartados fundamentales en su formación. «La Fisioterapia te aporta conceptos específicos sobre anatomía y eso permite saber qué músculos fortalecer y ayuda a prevenir lesiones».
«Se sacrifican muchas cosas»
Mens sana in corpore sano, esa es la consigna de Javier que a partir de las cinco de la tarde se enfunda su indumentaria deportiva, y en su mochila los libros dejan su lugar al martillo, hasta las nueve que acaba su sesión física. «Por la noche, si me quedan fuerzas, repaso apuntes. Se sacrifican muchas cosas, no puedes salir por la noche, tienes que cuidarte y estar pendiente de tu alimentación . pero siempre compensa». Javier es su propio dietista, en cuanto al aporte energético en las comidas no hay restricciones demasiado taxativas, pero los excesos están prohibidos.
Cienfuegos disfruta de unos merecidos días de descanso y dentro de una semana volverá a los entrenamientos con la mirada puesta en el campeonato Iberoamericano de San Fernando (Cádiz). Aunque reconoce que el gran objetivo de la temporada es el Europeo absoluto de Barcelona. Las lesiones no han lastrado su evolución, a excepción de algunas molestias en la espalda que ha sufrido durante la temporada, y cuando se le pregunta por su techo, la cifra de 80 metros la subraya con mayúsculas. «Para llegar a esa marca hay que trabajar muy duro, es complicado porque hay pocos lanzadores que lo consiguen, es hablar de la élite mundial».