La actividad docente quema, y mucho. Sobre todo después de estar durante décadas impartiendo clases y transmitiendo conocimientos. No debe ser nada fácil lidiar a diario con niños o adolescentes, y más aún cuando la autoridad del profesor está cada vez más devaluada. Una situación que acarrea un desgaste físico y psicológico de este profesional, que además conduce a una pérdida de motivación por el trabajo. Este hecho se evidencia en el elevado número de jubilaciones anticipadas que se efectúa entre el profesorado de la provincia. La cifra es significativa, ya que el número de educadores que se ha acogido a esta posibilidad se ha duplicado durante los últimos diez cursos lectivos. Si en el año académico 1999/2000 un total de 90 docentes (84 maestros y 6 profesores) se prejubilaron, en la convocatoria de 2008-2009 este número ascendió a 189 (157 maestros y 30 profesores).
Esta tendencia es llamativa en un momento en el que la propuesta del Gobierno para retrasar la jubilación hasta los 67 años -ya retirada- se ha convertido en un asunto de debate nacional y ha sacado a los sindicatos a la calle. Mientras tanto, la cantidad de profesores que renuncia a seguir con la docencia continúa creciendo. El pasado 28 de febrero se cerró el plazo marcado por la Administración regional para que los funcionarios de los cuerpos docentes pudieran presentar su petición para anticipar su retiro voluntario de cara al próximo curso escolar. 215 profesionales del sector ya han solicitado dejar las aulas antes de los 65 años a la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura, 172 pertenecientes al nivel de Primaria y el resto al de Secundaria. No obstante, según indica Enrique Pérez, delegado provincial de Educación en Badajoz, hay que tener en cuenta que los interesados tenían de plazo hasta el 15 de marzo para renunciar a la instancia, en tal caso la solicitud presentada no prosperaría. Según explica Ana Bravo, secretaria de organización en Badajoz del sindicato de la Enseñanza Pública ANPE, este año se han disparado las solicitudes porque la jubilación voluntaria estará en vigor hasta el 31 de agosto de 2011. Desde esta institución, al igual que otros sindicatos, piden una prórroga.
En este sentido, Bravo indica que las jubilaciones anticipadas voluntarias son necesarias debido al agotamiento físico y psicológico que sufren los profesionales según el nivel educativo. «En Infantil y Primaria suele darse sobre todo el primer tipo de problemas. A cierta edad muchos no aguantan el ritmo que hay que seguir, porque tienen que estar permanentemente agachándose, moviéndose y manejando a niños muy pequeñitos. Por eso es importante estar al 100%. En cambio, en Secundaria el desgaste es más psicológico o psíquico. Cada vez hay más problemas de disciplina, y los educadores a cierta edad no puede con todas estas situaciones», manifiesta. Estas circunstancias desembocan en problemas de ansiedad, estrés o depresión. «Por este motivo estamos haciendo campañas para pedir el reconocimiento de este colectivo como autoridad pública».
1.421 en una década
La ley educativa permite desde 1991 a maestros y profesores abandonar los colegios e institutos con 60 años. Esta posibilidad permite incentivar la prejubilación del profesorado no universitario y garantizar el rejuvenecimiento y el relevo generacional de las plantillas de los centros educativos. En la provincia pacense 1.421 funcionarios se han visto beneficiados por esta propuesta durante la última década. Para acogerse a esta opción los aspirantes tienen que cumplir una serie de requisitos: deberán haber permanecido en activo ininterrumpidamente durante los últimos 15 años anteriores a la presentación de la solicitud en puestos pertenecientes a las correspondientes plantillas de centros docentes o prestando servicios especiales; tienen que tener 60 años de edad a 31 de agosto del curso escolar en el que se solicita este tipo de jubilación y acreditar, como mínimo, 15 años de servicios efectivos.
«En 10 años la situación en los centros ha ido a peor. La circunstancia del profesorado no han mejorado y la indisciplina y la falta de apoyo hacia él por parte de la sociedad ha aumentado. Con este panorama los profesionales no aguanta al 100% de sus capacidades hasta los 65 años. Quienes han querido jubilarse antes han aprovechado la oportunidad», destaca Bravo.