La comunidad extremeña aguanta mejor la crisis, y en los dos últimos trimestres ha conseguido salir en términos técnicos de la recesión, pero tendrá problemas para aprovechar el tirón del crecimiento cuando se produzca, y al igual que en el resto de España las cifras de desempleo van a tardar varios meses en mejorar y dejar atrás por fin los problemas.
La economía extremeña experimentó en el cuarto y último trimestre de 2009 un crecimiento positivo respecto al anterior del 0,4 por ciento, lo que según el servicio de estudios del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) significa que la comunidad ha dejado atrás la recesión, mientras que en el conjunto nacional continuó la caída con un -0,1 en el trimestre pasado.
Aún así no es descartable que vuelve a producirse algún trimestre malo en la comunidad.
Tras registrarse durante seis meses seguidos un crecimiento, algunos economistas ven el fin de la depresión aunque los más ortodoxos siguen prefiriendo la comparación interanual, del cuarto trimestre de 2009 con el mismo de 2008, que aún siguió deparando cifras negativas, del -3,1 por ciento en el caso de Extremadura.
Como volvía a señalar ayer el presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, una cosa es salir de la recesión, por estadísticas débilmente positivas mes tras mes, y otra de la crisis y del desempleo.
Para esto último se necesitan cifras de crecimiento del 2,5 por ciento y hasta del tres según algunos especialistas, que de ninguna manera llegarán antes del 2011.
El informe socioeconómico del BBVA presentado ayer en Mérida señala que la economía regional ha aguantado mejor la depresión internacional que la media española, por lo cual ésta decayó el año pasado un 3,6 por ciento y sólo un 2 por ciento la extremeña, explicó Rafael Doménech, jefe de estudios para Europa y España del banco.
El campo aguanta
Se ha debido a un peso importante del empleo público; a una especialización mayor en agricultura y ganadería, cuyos productos alimentarios han sufrido menos la caída del consumo, y en tercer lugar a los planes de empleo y transferencias económicas con fin social realizados desde el Gobierno nacional.
Para finales de este año 2010 o principios de 2011 prevén los economistas el comienzo definitivo de la salida de la crisis en España, y para entonces, en orden a aprovechar una ola de crecimiento que en otros países se producirá antes, Extremadura se enfrenta a obstáculos comunes con el resto de España, como el ajuste aún largo de la construcción o la altísima tasa de paro.
Pero también a otros defectos específicos como la escasa oferta en la gama de productos para su venta nacional o exportación, y la incapacidad del sector público de dedicar sus presupuestos a actividades de mayor valor añadido.
El informe del BBVA sobre Extremadura advierte además del riesgo que representa volver a apoyarse en los mecanismos políticos de solidaridad, y no en las capacidades productivas propias.
Para el futuro, el análisis del BBVA sobre la comunidad considera muy importante el comportamiento del sector público, la Junta de Extremadura, y el cumplimiento de sus objetivos planteados en el Presupuesto autonómico de este año, 5.620 millones de euros.
Son la reducción de los gastos innecesarios, mantenimiento del papel económico de servicios fundamentales como la sanidad, educación y política social, y la búsqueda de un nuevo modelo económico basado en la innovación y la tecnología.
La salida del problema será muy lenta para todos; aunque trimestre a trimestre se viene frenando la caída de la actividad, los estudiosos estiman que este año 2010 terminará en la región con otra retracción del PIB, del 0,3 por ciento respecto al 2009, y sólo a partir de 2011 habría datos interanuales positivos (de un trimestre respecto al mismo período del año anterior) que son los balances a los que los economistas otorgan más valor.
Este año va a continuar en retroceso la construcción, la economía española tampoco va a tirar de la extremeña y de sus productos, la demanda comercial de la Unión Europea igualmente será floja, y los auxilios del Gobierno central (planes de empleo, subvención a la compra de coches, o deducción fiscal a la vivienda) se desinflan.
«La economía extremeña se encontrará cerca del estancamiento», lamenta el informe del BBVA.
Con la mirada más adelante, pesan sobre la economía regional «algunas incertidumbres» que «podrían condicionar el crecimiento en los próximos años».
Hay que producir más
Las dudas son por ejemplo si la Comunidad va a saber o no recolocar a sus parados en actividades más productivas que las anteriores, o es capaz de abrir mercados exteriores nuevos en los países emergentes, con otro tipo de productos de mayor valor añadido.
Sobrellevar el vacío de la construcción, un sector especialmente sobredimensionado en la región; mejorar la cualificación de los trabajadores y agilizar el mercado laboral para vivir más de la producción, y menos de la solidaridad entre comunidades, son otros retos que afrontar.
Del grado de consecución de estos objetivos va a depender que Extremadura siga avanzando, y a qué velocidad, en la convergencia con la renta media de España y de los 27 países de la Unión Europea, concluye el estudio del BBVA.