El Plasencia Extremadura tenía la esperanza de seguir con su dinámica de las últimas jornadas en esta nueva andadura por la Adecco Plata, es decir, sacar tajada fuera lo que no conseguía dentro. Pero no fue así, porque enfrente se encontró a un Lobe Huesca que hizo valer su superioridad y, por supuesto, su oficio a la hora de llevarse una victoria tan vital para sus intereses como mortífera para los plasentinos, que ven como se aleja cada vez más la posibilidad de playoffs quedándose estancado en los bajos fondos de la clasificación con 6 victorias.
Todo lo contrario hacía presumir el primer tiempo. Tanto en el primero como en el segundo cuarto el partido transcurrió igualado en todos los aspectos. Las ventajas eran mínimas y cualquier parcial notorio era contrarrestado inmediatamente. Tanto en la pintura como en el exterior la lucha era sin cuartel. Estábamos ante una buena noticia, el Plasencia Extremadura estaba presentando batalla en territorio oscense y no le perdía la cara en ningún momento a la contienda.
Pese a ello, en el primer cuarto se llegó con clara ventaja aragonesa por 18-12. No obstante, los extremeños reaccionaron y ya, en los primeros instantes, de los segundos diez minutos, los visitantes le dijeron a los locales que si querían lograr el triunfo iba a ser sudando tinta china. Siempre con mínimas rentas, Jonathan Barceló y Marko Sekulic mantenían vivos a los plasentinos. 35-33 era el resultado al descanso, todo por decidir. En definitiva, lo necesario para mantener la ilusión en la segunda parte.
Poco brillante
Pero no fue así. No brilló excesivamente el Lobe Huesca en el transcurso de toda la noche, pero aprovechó la más mínima, un pequeño bajón de su rival, para sacar las distancias necesarias con el fin de llevarse el gato al agua. Johnson fue una losa para los jugadores visitantes y un parcial de 26-18 sentenciaba la contienda a la finalización del tercer cuarto, que dejó el último acto sin apenas emoción.
Pero lo intentó hasta el final el Plasencia Extremadura gracias a un maravilloso acierto en el tiro libre, del que alardeó a lo largo y ancho de toda la noche, en un choque de pocas faltas. Las defensas se apretaron y los plasentinos no supieron sacar provecho de sus múltiples intentonas desde el perímetro. Si bien consiguieron muchos triples en Huesca, la verdad es que sus continuos fallos en este aspecto le condenaron a apenas inquietar la férrea disposición oscense, que fue la clave para el devenir del enfrentamiento.
El 74-64 no fue del todo justo. El Lobe Huesca por categoría quizás mereció el triunfo, y el Plasencia Extremadura no pudo rehacerse de fallos puntuales que le ajusticiaron cuando mereció más fortuna en su viaje.
No hay que perder la ilusión, la posibilidad todavía de promocionar para la Adecco Oro se sitúa a tan solo dos triunfos. Restan cinco jornadas para la esperanza y para soñar con un ascenso que, a decir verdad, cada vez se vislumbra más difuminado. Esta derrota hace más fundamental el próximo envite que se afrontará como si de una final se tratase. El River Andorra visita el Ciudad de Plasencia. No cabe en la mente de nadie otra cosa que la victoria si se quieren seguir con opciones.