A José Manuel Navia (Madrid, 1957) le gusta infiltrarse en las ciudades con el ánimo de un viajero reposado, con tiempo para observar, paladear y exprimir los lugares a los que llega. Navia es el autor de '13 joyas de España', una exposición itinerante que retrata los rincones más bonitos de las ciudades españolas Patrimonio de la Humanidad. La muestra, con 78 imágenes (un evocador recorrido de belleza hipnotizante), puede verse hasta el próximo día 22 de abril en el Palacio de la Isla. Parte de un concepto muy poco academicista en el que las imágenes de las ciudades se mezclan, para, igual que el texto de Gustavo Martín Garzo, crear una especie de ciudad soñada mezcla y resumen de todas.
-El argumento de la exposición resulta muy literario...
-La idea no era hacer una exposición de fotos bonitas o de postales, sino que se busca la mirada de una persona concreta. El proyecto es el viaje de una persona por estas 13 ciudades a lo largo de unos meses del 2008. Y como les sucede a los viajeros, unas veces te fijas en los monumentos más conocidos y otras en pequeños rincones, detalles o incluso en texturas. Ése era el juego, dar tanta importancia a lo objetivo como a lo subjetivo.
-¿Cómo se organizó el trabajo?
-En menos de un año se hizo todo, pero lo que yo tenía claro es que ni iba a fotografiar con prisas ni irme un fin de semana a cada ciudad. Si haces eso no e res un viajero, sino un turista. He pasado un mínimo de una semana en cada sitio. En el caso de Cáceres una semana da mucho de sí, es tiempo suficiente para deleitarse. He buscado el latido de la ciudad, y sus gentes.
-¿Cómo vivió su estancia en Cáceres?
-Es una ciudad que me encanta. Ha sido construida en un espacio de tiempo muy breve por familias incluso enfrentadas. El sabor del final de la Edad Media y el principio del Renacimiento me fascina. La primavera de 2008 fue muy lluviosa. Con la lluvia la piedra se llena de matices, y había unos cielos espectaculares. Subía todas las tardes a la torre de Santa María, y el señor que cuida la concatedral ya no me quería ni cobrar. Eso me gusta, ser uno más dentro de la ciudad. De hecho, este proyecto no sólo lo concebí en un sentido de promoción turística, sino para los habitantes de las ciudades.
-¿Ha habido alguna ciudad que le haya marcado especialmente?
-Ha habido pequeñas sorpresas. Por ejemplo, en el caso de Cáceres y en Salamanca la sorpresa fue la climatología, porque fueron dos de las ciudades en las que más me llovió. En cambio en Santiago de Compostela me hizo sol todos los días. Los lugares que conoces menos te sorprenden más. San Cristóbal de la Laguna es un lugar fascinante, es como viajar a Latinoamérica.
-En la inauguración se destacó el hecho de que todo en sus fotos sea natural, sin 'Photoshop'.
-Yo trabajo en digital desde 2006, pero por suerte el digital me pilló ya con un trabajo un poco construido. Lo que intento con las fotos digitales es que no se note que son digitales. Lo importante es que tu hagas el tipo de imágenes en el que tu crees. Lo bonito es que esos cielos de tormenta de Cáceres sean reales, no puestos con 'Photoshop'.
-¿Hay algo que una a las 13 ciudades Patrimonio de España? ¿Son los ciudadanos conscientes de que viven en sitios privilegiados?
-Yo creo que cada vez más, por el peso tremendo del turismo y hay cierto orgullo que me parece legítimo. Lo que las une a todas es lo que hace que España sea un país fascinante para cualquier viajero. Cada piedra tiene algo que contar. Lo único que me preocupa es que al tomar conciencia de eso a muchas ciudades se les está yendo un poco la mano en el tema de la restauración y la rehabilitación. Hay veces en los que edificios históricos están tan nuevos que dudas si son de verdad o una imitación. En España tenemos un poco 'tic' de nuevos ricos. No hace falta limpiar todos los años los edificios ni que todo esté inmaculado. Una ciudad tiene que ser elemento vivo, con la huella del tiempo. Tenemos que aprender a amar las ciudades con sus pequeñas contradicciones, con un pavimento viejo o una zona un poco más sucia.