Las Monjas son tricampeonas. La comparsa de Torremejía parece imbatible en el desfile de Badajoz. Ganó en 2008, en 2009 y ayer volvió a subir a los más alto de la clasificación con un disfraz inspirado en la India y lleno de movimiento.
Bajo el sugerente título 'Las Monjas muy cristianas al hinduismo se trasladan', el público de Badajoz no pudo reprimir la ovación cuando vio llegar a esta agrupación de 65 miembros. Su disfraz es sencillo, pero conquista. Se trata de un traje típico de la India lleno de telas con caída, colores pastel y unos pañuelos con los que juegan los componentes de esta comparsa. Lo más impresionante, sin embargo, fueron los bailes llenos de fuerza y movimiento. En una tarde fría, este grupo de Torremejía levantó el ánimo de los pacenses.
Tras ellos se clasifica Moracantana como la diosa egipcia Isis, Vas como quieres como flautistas de Hamelin, Wailuku con su disfraz de estrellas del futuro y La Kochera convertidos en juguetes infantiles.
Los Desertores fueron la primera comparsa en desafiar al frío. Con un traje de inspiración egipcia destacó su gorro con cuernos y un gran escarabajo azul. Cada uno de sus componentes, además, acompañó a los tambores con el toque exótico de los chinchines. Tras ellos llegó una de las agrupaciones más originales, La Kochera (quinto premio). Su estandarte, imitando la habitación de un niño, adelantaba el carácter travieso de su disfraz de muñecas con un paraguas muy vistoso que, afortunadamente, no les hizo falta, ya que la amenaza de lluvia no se cumplió. Sus bailes, además, imitaban a los juegos infantiles.
La Asociación de Paralíticos Cerebrales de Badajoz (Aspaceba) y su comparsa Colorido sobre ruedas, fueron los siguientes en salir a la pista. Las sillas de ruedas se convirtieron en manzanas y los participantes en unos coloridos gusanos que salían de ellas. Teotihuakán, desde Montijo, llegó después con otro insecto. En este caso unos caracoles que llevaban como botas. Esta original idea era un complemento perfecto a su disfraz de duendes.
A continuación llegaron todo unos pioneros en lo que a reciclaje se refiere, la comparsa Caribe. Hasta 5.000 botellas de agua llevaban sus disfraces inspirados en las profundidades del mar. Lo que más gustó fueron sus gorros con olas, estrellas, flores y todo tipo de complementos marinos. Y del mar al sol, ya que Caretos Salvavidas sorprendió con un homenaje al astro rey. Tres rayos salían de su cabeza y uno de cada uno de los dedos con un traje en tonos naranjas y amarillos.
Los ritmos tribales anunciaban después la llegada de Makumbas, de Barcarrota, convertidos en una tribu muy especial, ya que su vestido incluía botellas, cáscaras de pistachos e incluso pinzas de la ropa. A continuación llegó Infectos Acelerados y arrancó uno de los aplausos más sonoros entre el público. Esta comparsa se ha transformado en una diosa hindú con cuatro brazos y cinco serpientes que salen de sus cabezas. Además, todos sus componentes se maquillaron completamente de azul y anunciaron su llegada con uno de los estandartes más llamativos, un enorme elefante que emitía ruidos y que iba acompañado de un incensario para meter a los espectadores en el ambiente de esta religión tan exótica.
Siempre los mismos llegaron a continuación imitando un insecto muy amenazador, la mantis religiosa. El traje de esta comparsa de Puebla de la Calzada parece un exoesqueleto en tonos rojos y verdes y de sus manos surgen las patas de esta especie tan agresiva. De uno de los disfraces más inquietantes, el público pasó a ver una de las comparsas más desenfadadas, Riau riau, que este año ha querido reivindicar su famosa barbacoa. Su vestuario no es nada elaborado, pero este grupo disfruta como nadie en el desfile.
Desde Guadiana del Caudillo aparecieron Los Mismos con una fantasía llena de colorido. En concreto, el morado y el blanco que completaban su traje, pero incorporando decenas de cintas de colores para darle movimiento.
Cuando este grupo pasó y se hizo el silencio, muchos espectadores giraron la cabeza para intentar ver lo que venía después. Parecía que llegaba una tormenta, pero no, eran los tambores de El Vaivén, uno de los grupos con más fuerza en su música. En cuanto a su traje, este año han optado por trasladarse a un mundo imaginario, el de la reina Aztevaisa. Así, su traje en tonos naranjas, morados y grises estaba lleno de plumas y mucha imaginación.
Yakaré llegó a continuación imitando el ritmo y el vestuario de gala de una tribu africana. Como detalle, llevaban incorporadas cucharas en las mangas del traje para ir acompañados de su tintineo. Tras ellos llegó de Santa Marta Nueva Generación con un estandarte en forma de totem y un traje de indios mayas en tonos azules.
Desde la India
En ese momento llegaron Las Monjas de Torremejía y el público recibió con aplausos y ovaciones a los que luego serían campeones del concurso.
A continuación llegaron los flautistas de Hamelín en los que se han convertido los miembros de Vas como quieres (tercer premio). Llegaron con un estandarte en forma de castillo y este mismo adorno coronaba sus cabezas mientras que su traje estaba completamente lleno de ratones. Yuyubas fue la siguiente en salir a la pista con su disfraz inspirado en el Carnaval de Venecia. Entraron al concurso con un estandarte de grandes proporciones que representaba una máscara veneciana. En sus caras, sin embargo, optaron por el maquillaje a juego con sus colores: lila, blanco y azul.
Un gong colgado de un pórtico japonés fue la tarjeta de presentación de Bamboleo que, evidentemente, apareció con trajes inspirados en el imperio del sol en tonos azules y dorados y con grandes abanicos para acompañar sus bailes. A continuación llegó uno de los montajes más originales y más aplaudidos por el público por razones evidentes, ya que La Movida ha optado por usar el traje regional extremeño para convertirlo en un disfraz de Carnaval. Su apuesta regionalista gustó especialmente por el sombrero de Montehermoso, aunque de enormes proporciones. En su coreografía, ademas, incluyeron los bailes típicos de la comunidad autónoma.
Los Cojones, de Montijo, desfilaron detrás también con un toque extremeño, ya que su disfraz de espantapájaros está inspirado en los campos de maíz de esta tierra. Su vestuario está lleno de detalles. Por ejemplo, los girasoles que llevaban en el sombrero están decorados con cientos de pipas y en las mangas incorporaron cd's como los que se usan para espantar a las aves.
Curiosamente, tras los espantapájaros, llegaron unos pájaros muy especiales. Un enorme ave fénix anunció a continuación la llegada de Zagora-zagora que imitaba este pájaro es su traje de colores amarillo y rojo. Y llegó el Vendaval. El disfraz de esta comparsa fue el más misterioso de la tarde. Se inspiran en un maestro de ceremonias y con esa idea optaron por un gorro muy original y un traje en rojo y amarillo.
Otra de las agrupaciones más misteriosas y también de las más aplaudidas por el público llegó después. Wailuku (cuarto premio) sorprendió con su fantasía de una estrella del futuro. Se escuchaba de lejos llegar a esta comparsa que incorpora miles de cristales en su disfraz. Ese tintineo va a acompañado de ritmos lentos y una inspiración muy futurista. Del cielo a la tierra y además, a arrastrarse por ella porque Samoha debutó en el concurso pacense como lagartos. El elemento más destacado fue su gorro imitando la cabeza de este reptil.
La formalidad del desfile la rompió la siguiente agrupación, Los SuperKK, que se autodefinen como una comparsa cómica. Y es cierto, el público se divirtió y mucho con sus trajes de tarzán y su 'cachondeo'. La Pava and company, de Torremejía, fue la encargada de continuar con el espectáculo con su disfraz de ejército espartano en azul y plata.
El disfraz de bufón de Atahualpa también gustó a los pacenses que aguantaban el frío. Lo más original de este montaje fue un muelle que los comparseros llevaban a modo de bastón de mando. Tras estos bufones aparecieron un montón de disfraces distintos. No era una comparsa ecléctica, sino algunos de los trajes que ha llevado la agrupación Cambalada en sus 20 años en el Carnaval. Tras este homenaje llegó su idea de este año, un vestido rojo y blanco inspirado en los guardianes del cielo.
Una nueva fantasía egipcia llegó después con la representación del dios Horus por parte de Los Whysis que optaron por el blanco y el azul. Sin embargo, pronto el desfile se tiñó de dorado con una de las agrupaciones más numerosas, Los Lingotes, que exhibieron unas espectaculares alas de pájaro que daban mucho movimiento a su traje.
Flores, mariposas y por supuesto, mucho verde. Esa fue la apuesta de Los Pirulfos que representan este año los colores de la primavera. Balumba persiguió a esta comparsa. Un libro anunciaba su llegada al desfile y es que este grupo ha optado por recordar los cuentos de toda la vida. Su sombrero, en forma de barco, incluía a Pinocho, la bruja y el castillo de la princesa. Y al fin llegó la tuna con sus ritmos, sus capas y regalando flores a las pacenses que admiraban el concurso. Así desfilaron el centenar de miembros de Dekebais a los que no les faltaron admiradores.
Y con Gente Guay llegó uno de los gorros más altos que ha visto el concurso. En concreto, un metro de montaje que acompaña a la fantasía de esta comparsa. Los Montijanos desfilaron a continuación con su disfraz de guerreros samurais.
Cuando el público aún disfrutaba de esta comparsa, comenzaron los cuchicheos: ¿pero qué es eso? Sin embargo, pasaron rápidamente del escepticismo a la admiración al entender que el disfraz de Xamakán era una alegoría de Espinete, el popular personaje infantil, sólo que con mucho más brillo y más pinchos. Y llegaron los cordones de la comparsa La Bullanguera, ya que este elemento está muy destacado en su fantasía azteca.
Cuando el desfile de comparsas llegaba a su fin entró en escena Moracantana (segundo premio) con un traje inspirado en Egipto, aunque esta vez en la diosa Isis con un gorro realmente espectacular. Y desde Don Benito llegaron Achikitú como unos origínales muñecos con cuerda incluida para poder funcionar. Lancelot fue la comparsa encargada de cerrar el espectáculo con nenúfares, hojas, juncos y flores, ya que representaron un estanque y sorprendieron con sus gorros-máscaras.
Final de fiesta
Tras el despliegue de las cuarenta comparsas llegó el momento más desenfadado del desfile. El final de fiesta, como siempre, llegó a cargo de los grupos menores y los artefactos que salieron con la intención de calentar al público con sus montajes humorísticos.
La Asociación Juvenil Piragüismo Badajoz fue uno de los conjuntos que más llamó la atención, ya que los niños se incorporaron un kayak en el traje para desfilar. Su consigna fue pedir que el río de cuide más. Tras ellos llegaron Suelta la gallina que este año optó por ser pingüinos surferos.
Tampoco faltó la murga La Galera con sus trajes de lavanderas cubanas junto a otros grupos del concurso como Los Chungos, La Caidita o Las Nenukas.
También hubo murgas entre los artefactos, ya que Ad Libitum acudió como jueces antiguos. Tampoco faltó la Brigada Antiardores, todo un clásico del Carnaval. Sin embargo, el artefacto más llamativo corrió a cargo de Los Andobas que montaron un auténtico fuerte del oeste en madera con sus soldados.