Avanti. Adelante. El Club Deportivo Badajoz sigue a lo suyo, que es ganar y no sólo lo hace con música y cintas de colores en su juego, sino que encima juega con su rival poniéndole la miel en los labios para de un plumazo sacar el látigo y mandarlo a galeras y humillarlo si es preciso. Ayer, el monarca del grupo volvió a sacar la mano y se la enseñó al otro vecino de la capital autonómica: un Imperio que, tuvo en sus botas las tablas pero que se hundió con estrépito con el segundo del matador Toni, al borde del receso. El líder pone la directa hacia el título.
El Badajoz salió al césped con las escopeta bien cargada y no tardaría en esbozar sus intenciones por mediación de su hombre-gol Toni. Primero en un remate desde fuera del área bien abortado por Juli y casi sin dilación, tras un mano a mano que ponía en un brete a Juli (min 3). Pero como reza el refrán, la alegría dura poco en casa del pobre y en el tercer rejón sobre los confines de Juli, llegaría el primer caramelo que llevarse a los labios para las huestes del líder. Pichi arrancaba la moto en la banda derecha, asistía a Cajoto y éste hacía lo propio con gran temple para que -quien si no- el 'killer' del área, 'Tonigol', pusiese el primer clavo del féretro blanquiazul en la tarde de ayer (min 9).
Pintaban bastos para un Imperio que sí, que empezó a correr que se las pelaba sobre el escenario de la tragedia ayer, pero que cuando veía área, unas veces por desatino propio (Angelito, m. 14) y otras por acierto del arquero argentino Ímola (min 26), se quedaba en agua de borrajas. El Badajoz mantenía a raya a los imperialistas que, para colmo de males, perdonaba las tablas en el 27 con Samir como triste protagonista.
El Imperio jugaba a ráfagas, sin sacar rédito ante sus incursiones en el área blanquinegra, ayer de color rojo. Y es lo que pasa cuando no defines ante el aristócrata de la tabla: que al mínimo resquicio, saca sus puños -si es que no lo había hecho ya- , te aplica un crochet de izquierda y te hace besar la lona del ring. El Badajoz seguía mordiendo en cada acción y tras un lanzamiento de falta envenenado de Plá por encima del marco de Ímola, llegaría la ejecución rojilla. Ruby daba un excelso pase sobre Toni que se plantaba ante el veterano central de Torremejía, Pedro José. Se las prometía felices y aguantaba bien al ratoncillo del área cacereño, pero éste, astuto como una comadreja, le daba tiempo a templar el cuero, prepararse para la deflagración y detonar con un disparo inmaculado la trinchera imperialista previo al receso.
Vendaval pacense
El Badajoz saltó tras el descanso como un auténtico león enfurecido y dio dos rugidos tras sendos errores de Toni ante Juli, pero allí aparecía Pichi, que se ajustó el capuchón, afiló el hacha, aceleró el andar, envenenó la bilis y logró el tercer tanto que finiquitaba el duelo (0-3, min. 47).
Pero no se relajó. Cuando más de uno pensaba que el once de Adolfo Muñoz se iba a tomar una plácida siesta con más de 40 minutos por jugarse, he aquí que sacó el pecho, le dijo al rival que el rey de la selva es él y que el Imperio un muerto de hambre y le aplicó más purgante con el cuarto gol, toda una sinfonía de velocidad, temple y sabia definición ante un cariacontecido Juli.
El Imperio, al menos exhibió sobre el césped cierta vergüenza torera y lo único que lo mantenía en pie en el coso era lograr el tanto de la honrrilla. Y punto, porque el brillo futbolístico distaba mucho de lo que se vio en el campo. Tras el quinto que Grillé firmaba para completar la manita, el duelo bajó de intensidad, el balón circulaba de un lado a otro sin orden ni concierto, y al menos aparecía el recién incorporado al campo, el califa Ángel Ordóñez, para maquillar el severo correctivo de un líder que aún lo es más tras el revés ayer del Jerez.
El Badajoz aumenta así en seis puntos la diferencia con su más inmediato perseguidor.
El título está más cerca.