Tres dormitorios. 90 metros cuadrado y 30 de terraza desde donde se puede ver la silueta de Olivenza, Elvas o Campomaior.
Disfrutar de este ático en Huerta Rosales cuesta 600 euros mensuales de alquiler. A pesar de la crisis, este tipo de vivienda sigue siendo un objeto de deseo con muchos pretendientes. Desde las inmobiliarias que operan en la ciudad confirman la buena salud de este producto residencial. «Se siguen manteniendo los precios y los interesados», aclara Juan Manuel Cordero, socio de la inmobiliaria García y Márquez. En algunos momentos han llegado a tener lista de espera en su empresa de interesados dispuestos a adquirir o alquilar uno. «Saben que no hay muchos y prefieren esperar hasta dar con uno que se ajuste a sus pretensiones».
La fórmula del éxito se puede explicar por dos razones: la escasa oferta y el alto poder adquisitivo de los interesados. Los inquilinos suelen ser directivos de empresas o entidades bancarias, según han notado en García y Márquez. En muchos casos, aclaran, son las propias firmas quienes se hacen cargo de las facturas de alquiler.
A esto se une que en Badajoz escasean viviendas de este tipo. Las pocas que se ponen al mercado cotizan al alza. Hasta hace 10 o 15 años no se empezaron a tener en cuenta los áticos en las promociones residenciales que se ejecutaban en Badajoz.
La oferta se concentra en la zona de Huerta Rosales, Cerro del Viento y Valdepasillas, los barrios de nueva creación. Más complicado resulta encontrar un alto con terraza en el entorno del casco antiguo y el centro.
A pesar de la crisis, mantienen el tirón y al día de hoy en la ciudad se pagan 2.200 euros por cada metro cuadrado de terraza de ático, casi al mismo precio que el de piso.
Pero no todos los áticos son iguales. El verdadero interés lo suscita el que se denomina de planta -con el piso y la terraza en la misma altura- y menos abonados tiene el dúplex -con una escalera dentro de la vivienda- . «La gente no quiere escalones. Muchos te piden un ático pero en cuanto le dices que tiene dos plantas dentro de la vivienda, ponen algunos reparos», explica un agente inmobiliario que ha mediado ya en el alquiler de algunas propiedades de estas características. Los precios no son los mismos, y los dúplex, aunque sean amplios o tengan muchas habitaciones, salen más económicos que el de planta. En ambos casos, el alquiler mensual oscila entre los 600 y los 1.200 euros. «Más de esto no se paga», según el socio de García y Márquez.
Más complicado resulta cerrar una horquilla en los precios de ventas. «Puedes encontrar uno por 30 millones de las antiguas pesetas y otro por más de 50». La tasación final depende de varias variables, como la orientación, la superficie de la terraza y el barrio donde se ubique. Se valora mucho un inmueble equilibrado. «Tampoco piden terrazas excesivamente grandes, la gente prefiere un espacio para el descanso y el recreo».
En Tecnicasa, otra firma con experiencia en el mercado pacense, también han notado el repunte que ha experimentado en los últimos años los áticos, según ha constatado Ángel Muñoz, representante de la firma.
Muñoz entiende que la oferta todavía es escasa en Badajoz, de ahí que, por el simple funcionamiento de la leyes del mercado, se mantengan al alza.
Diferencias
Pero a veces no es oro todo lo que reluce. Muchas veces se intentan vender o alquilar como áticos inmuebles que en realidad no lo son. Bien porque tienen una terraza minúscula o porque se trata de una propiedad muy reducida.
Se puede pagar más por una vivienda que tiene valor añadido (vistas, comodidad, independencia por no tener vecinos en la planta de arriba) pero no por un piso que simplemente está en la última planta del edificio y cuenta con un pequeño patio exterior.
La vivienda de Javier García en Huerta Rosales sí que cubre todas las preferencias. Nuevo, tres dormitorios, terraza y bien situado.
Muchas tardes ha visto caer el sol y las noches de verano cumple el ritual de embobarse mirando el horizonte. «Mis amigos dicen que soy un privilegiado por vivir aquí».
Se compró el ático con su pareja, aunque ahora vive solo. No buscaba expresamente vivir en lo alto del edificio. Sólo pedía pisos que tuvieran mucha luz y bien situados. Un día le llamaron de la inmobiliaria y le dijeron que había un ático con una terraza a estrenar. Una semana después estaba firmando la compra. Prefiere no dar detalles de la cuantía exacta. Sólo aclara que una vivienda así hubiera le hubiera sido imposible comprarla en otra capital española. «En Madrid o Sevilla esto es inalcanzable para mí».
Julián, también está enamorado de su casa. Pero él no la compró, le venía añadida cuando empezó a trabajar como portero en el Edificio Banesto del Paseo de San Francisco de Badajoz, en pleno centro. La comunidad tiene habilitada una vivienda en lo más alto del inmueble para el encargado del edificio.
No cuenta con ningún lujo, pero tiene acceso directo a la azotea del edificio. Desde el mismo corazón de la ciudad puede ver cada mañana como el sol empieza a despertarse por detrás de los pisos de Cerro Gordo o como se apagan las últimas luces de la noche en Elvas o Campomaior. Aunque el trabajo no le deja mucho tiempo libre, suele pasar algunos ratos con unos prismáticos observando lo que acontece nueve pisos más abajo. Es lo que tiene vivir en lo más alto de un edificio.