Las cajas de ahorros extremeñas se ven abocadas a una fusión. Entre ellas mismas puede que no, pero con alguna foránea seguro. El panorama económico español ha cambiado tanto y tan en poco tiempo, que hoy por hoy lo único que no se debe hacer es estarse quieto. Caja Badajoz es de las entidades más solventes del país y Caja Extremadura de las más eficientes y productivas. Sin embargo, su tamaño (de 4.000 y 7.000 millones de euros en activos respectivamente) es demasiado pequeño si se siguen los estándares que ha marcado el Banco de España, quien ha fijado un mínimo de 50.000 millones de euros para operar con garantías de ahora en adelante.
Se podría optar por seguir como hasta ahora, cerrar los ojos y hacer como que no pasa nada, pero fuera de nuestras fronteras se van a formar no más de cinco o seis grandes cajas o grupos de cajas y con ellas difícilmente se va a poder competir en cuanto pase un tiempo. Plantear escenarios de supervivencia puede resultar una temeridad, pero acudir a procesos de fusión a posteriori, cuando ya todo el mundo está fusionado, es una insensatez.
El Banco de España ha dicho o avanzado que quiere ver antes de que termine el primer semestre de 2010 la 'foto fija' de las entidades financieras españolas, quién está con quién y en qué condiciones, a fin de tomar decisiones. Eso ha disparado las alarmas y ha impulsado las conversaciones acerca de las posibles alianzas.
Las cajas extremeñas son actualmente un caramelo a la puerta de un colegio. En una coyuntura de crisis como la que estamos conseguir absorber a una entidad saneada que sólo venga a aportar capital, es como tocarte la lotería.
Por eso, las fuerzas políticas extremeñas andan ojo avizor tratando de soslayar los peligros que nos acechan. «¿Qué sentido tiene diluir un vaso de agua en una tinaja? Al final, todos tinaja», decía ayer un político de Badajoz refiriéndose a los grandes colosos que estos días están aterrizando en nuestra región y manteniendo charlas discretas de alto nivel con directivos y políticos extremeños. Y es que nunca antes había llamado tanta gente a las puertas de Caja Badajoz y Caja Extremadura y esto pone nervioso a cualquiera, más si cabe a quien tiene ahora las llaves.
Cita en Mérida
El presidente extremeño llamó el jueves a su homólogo en la oposición y a los presidentes de las dos entidades financieras regionales para hablar de fusiones y nuevos escenarios. Fernández Vara y Monago, junto a Francisco García Peña y Víctor Bravo, charlaron de tú a tú y, por lo que ha trascendido, tuvieron claras dos cosas: que se acabó ir por libre, y que la fusión regional puede que se haga o puede que no, pero que la futura o futuras cajas extremeñas van a una fusión de carácter suprarregional se mire como se mire.
A partir de ahora se abre la difícil tarea de buscar novio. Desde Extremadura se puede aportar buena dote, pero lo que sí parece seguro es que la pareja que se elija debe ser lo suficientemente atractiva como para abandonar la soltería.
El presidente extremeño y el líder de la oposición coinciden en hablar con todo el mundo, de hecho lo han hecho y lo seguirán haciendo los próximos meses, pero ambos están de acuerdo en que no pueden diluir las cajas extremeñas en una entidad mayor que no deje ni el letrero de la puerta.
La encomienda fijada consiste en buscar entidades similares a las nuestras que nos permitan seguir manteniendo el peso específico que tenemos, en resumidas cuentas buscar novios con respaldos políticos como el extremeño. Entrar en entidades que atiendan a ocho millones de ciudadanos como Andalucía o Madrid se descartan a priori, aunque en cuestiones de finanzas nadie sabe por dónde irán los derroteros. El abanico está abierto.