Es tiempo de fusiones en España. La crisis económica y los cambios en el panorama financiero obligarán a que en un futuro haya muchas menos cajas en el país, según la mayoría de los expertos.
Pero no vale cualquier unión. Si el camino elegido es el tradicional, fusión o absorción pura y dura, el Banco de España recomienda que la entidad resultante tenga unos activos de al menos 50.000 millones de euros.
Y Caja Badajoz y Caja Extremadura juntas apenas alcanzarían los 11.000 millones, con los balances del año 2008 en la mano.
Por tanto hay que buscar más compañeros de viaje. José Antonio Monago, líder de la oposición, apostó ayer claramente por esta opción. En rueda de prensa en Badajoz, se mostró favorable a que las cajas extremeñas se fusionen con grupos mayores, bien una vez que se hayan fusionado entre ellas o bien cada una de ellas de manera independiente con otra mayor.
Monago fue uno de los asistentes a la reunión del pasado jueves en Mérida en la Presidencia de la Junta, donde se analizaron las posibles soluciones. También estuvieron Fernández Vara, diputados regionales y los presidentes de ambas entidades, Víctor Bravo y Francisco García Peña.
Monago afirmó ayer que «el momento actual exige movimientos en el entorno de las cajas de ahorro de España», como así lo pide el Banco de España, y que toca tomar decisiones, según recoge Efe.
No obstante, el dirigente popular matizó que las entidades financieras extremeñas «se pueden tomar mayor tiempo en la reflexión como consecuencia de su solvencia y salud de sus finanzas».
Estas declaraciones demuestran lo mucho que ha cambiado la situación en los últimos meses. El pasado verano, el propio Monago abogaba por una fusión estrictamente extremeña y pidió que «dejen de explorar otras sendas», en referencia a la unión con entidades de otras comunidades.
«Los brotes verdes están en Extremadura, en la fusión de sus cajas, no haciendo inventos con otras cajas», subrayó entonces.
Unos días después, redondeaba su propuesta con la idea de que todas las cajas se unieran en una fusión virtual. Es decir, dando más relevancia a la confederación nacional (CECA).
La postura de Monago venía dada por las conversaciones que se mantenían entonces con Cajasol, cuya sombra vuelve a sobrevolar la región de nuevo.
El pasado julio este diario informó de los contactos que se habían mantenido con la entidad sevillana sobre la cuestión, y parece que éstos continúan.
La prensa sevillana da por hecho que las negociaciones se mantienen y añaden que fue uno de los temas que trató Vara con el presidente andaluz, José Antonio Griñán, cuando este visitó Mérida el miércoles de la semana pasada. Incluso, se añade que este tema también estuvo en la agenda de Monago cuando viajó a Sevilla ese mismo día.
El pasado martes, el propio presidente de la entidad andaluza aseguraba que tras absorber a Caja Guadalajara, estaba en negociaciones con otras entidades, aunque no concretó nada.
Sea como fuere, tanto Monago como la portavoz de la Junta, Dolores Pallero, negaron ayer taxativamente que hubiera un representante de Cajasol en la reunión de Mérida.
Respeto a la independencia
En una comparecencia ante la prensa, Pallero repitió el guión acostumbrado cada vez que se le pregunta por este asunto. Abogó por esperar a los dictámenes o informes que han encargado y mostró su respeto a los órganos de administración y de gestión «que es a quienes compete la decisión final».
La Junta sólo acompañará el proceso. Sin embargo, añadió que ambas cajas «se encuentran en muy buena situación, pero posiblemente estén abocadas a una solución dado el panorama actual, al que no se escapan a pesar de su fortaleza y viabilidad».
Ayer también terció en el debate el sindicato UGT, que indicó que continúa considerando necesaria la fusión «por el bien de la región», aunque insistió también en su respeto a la autonomía de los respectivos órganos de gobierno.
En un comunicado, UGT considera que en el contexto actual el proceso de fusión de las cajas extremeñas «no debiera dilatarse en el tiempo más de lo necesario» y, desde el respeto a la autonomía a las entidades, entiende que la existencia de una única caja regional supone «un potencial imprescindible para el desarrollo socioeconómico de Extremadura».