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El Boeing que transportó a Solar Impulse II hasta Abu Dabi.
El Boeing que transportó a Solar Impulse II hasta Abu Dabi. / Afp

Solar Impulse II 'aterriza' en Abu Dabi

  • Investigación

  • El avión propulsado únicamente con energía solar fue transportado desde Suiza hasta la ciudad desde donde despegará en marzo para dar la primera vuelta al mundo realizada por un aparato de este tipo

El 2015 será el año del Solar Impulse II. En marzo, el avión propulsado exclusivamente por energía solar despegará desde Abu Dabi para dar la primera vuelta al mundo, un desafío técnico y humano sin precedentes. Este martes comenzó la andadura del aparato, cuando fue transportado -aunque desmontado- a bordo de un avión de carga desde Suiza hasta Abu Dabi.

El avión solar ideado por Bertrand Piccard y André Borschberg es el segundo prototipo que crean, después del éxito que alcanzó el primero como las 26 horas ininterrumpidas de vuelo en 2010 o las 72 horas de hace dos años. Ahora un equipo de más de treinta personas trabaja en este proyecto. El aparato fue desmontado en varias piezas de 24 metros cada una desde el hangar de la localidad suiza de Payerne para poder introducirlo en el Boeing.

Solar Impulse II tiene 72 metros de largo, y las dimensiones del ala le permiten albergar 17.248 células fotovoltaicas. Estas características le proporcionan al avión una autonomía de hasta cinco noches y cinco días de vuelo. El aparato está fabricado con un material de fibra de carbono, con un peso de 2.300 kilos. Así, el nuevo avión es más grande, pesado y potente que su antecesor, aunque también más delicado, según aseguran sus creadores.

La travesía comenzará en marzo de 2015 y Solar Impulse partirá de Abu Dabi. Volará sobre el Mar de Arabia, La India, Birmania, China, el Océano Pacífico, Estados Unidos, el Océano Atlántico y el sur de Europa -el avión solar llegará a sobrevolar el sur de España- y el norte de África, para regresar en su viaje de vuelta al punto de partida.

Para la vuelta al mundo, Piccard y Borschberg se alternarán en la cabina de pilotaje, que con un volumen de 3,8 metros cuadrados tiene espacio para almacenar el oxígeno, la comida, el agua, el paracaídas y el resto del equipamiento necesario para el piloto. Se han programado aterrizajes cada pocos días para que los pilotos puedan alternarse.

Desde que empezó, el proyecto SolarImpulse ha costado unos 120 millones de euros y actualmente en él participan 130 colaboradores remunerados. El primer prototipo del Solar Impulse pasará a formar parte de los objetos expuestos en la Ciudad de las Ciencias de París, donde será transportado en marzo por vía terrestre.