Wagner, un enigmático grupo armado que tiene en vilo a Rusia

Grupo Wagner. Fotografía de supuestos mercenarios rusos distribuida por Amaq, el aparato de propaganda del Estado Islámico. :: R. C./
Grupo Wagner. Fotografía de supuestos mercenarios rusos distribuida por Amaq, el aparato de propaganda del Estado Islámico. :: R. C.

Los rumores sobre su existencia circulaban ya en 2014, cuando la anexión de Crimea, pero ha sido ahora, al trascender que decenas de ellos han muerto bajo las bombas en Siria, cuando empieza a surgir información sobre su secreta actividad

RAFAEL M. MAÑUECO

Se hacen llamar el grupo Wagner y es una enigmática unidad militar privada formada por mercenarios rusos, muchos de ellos excombatientes en Ucrania. Los rumores sobre su existencia circulaban ya en 2014, cuando la anexión de Crimea, pero ha sido ahora, al trascender que decenas de ellos han muerto bajo las bombas en Siria, cuando empieza a surgir información sobre su secreta actividad. Las autoridades del Kremlin niegan su existencia, lo que acrecienta los interrogantes sobre los Wagner. Al igual que en su momento ya desmintieron el despliegue de tropas rusas en las regiones separatistas ucranianas de Donetsk y Lugansk, y en Crimea (con la única excepción de las acuarteladas en la base de la Flota del Mar Negro, en Sebastopol), ahora descartan categóricamente la presencia de unidades en operaciones terrestres en Siria, salvo las vinculadas a las incursiones aéreas y al personal de servicio de las bases de Tartus y Hemimim.

El grupo Wagner tiene su embrión en la guerra sucia que Rusia llevó a cabo en Ucrania con un conglomerado de cosacos, mercenarios y gente de armas en general, que en el pasado fueron militares o miembros de unidades de élite de la Policía y los servicios secretos, reservistas casi todos ellos. Allí surgió la idea de crear la llamada Compañía Militar Privada (ChVK en sus siglas en ruso) Wagner. En estos últimos cuatro años apenas han dado que hablar, pero la muerte de decenas de ellos (algunas fuentes hablan de centenares) el pasado 7 de febrero en Deir ez Zor, al noreste de Siria, en un ataque de la coalición internacional que lidera Estados Unidos, ha causado conmoción en la sociedad rusa. La gente se pregunta cómo hay que tratar a estos combatientes. ¿Son héroes o villanos?

Lo cierto es que el Kremlin se ha desentendido de ellos e incluso dice no disponer de información sobre sus misiones y efectivos. Algo muy chocante, ya que los destacamentos Wagner luchan codo a codo junto con el Ejército sirio, aliado principal de Moscú, y, debido a la naturaleza de la intervención rusa en el país árabe, sus mandos militares están obligados a conocer qué grupos armados se mueven sobre el terreno.

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, declaró ayer que «cinco personas presuntamente de nacionalidad rusa murieron en un enfrentamiento armado cuyas circunstancias estamos esclareciendo», pero negó que fueran «militares rusos». En relación con los datos difundidos por algunos medios de comunicación dentro y fuera de Rusia, que sostienen que hubo un gran número de bajas, Zajárova afirmó que «se trata de desinformación difundida por fuerzas antigubernamentales».

La organización Conflict Intelligence Team (CIT), que investiga la presencia de mercenarios en Siria y Ucrania, habla de al menos cuatro muertos rusos en Deir ez Zor, algunos de cuyos nombres circulan ya en la prensa rusa y las redes sociales. Se trata de Stanislav Matvéyev, que combatió en Ucrania y procede de la región rusa de Svérdlovsk, en los Urales; Vladímir Loguinov, un cosaco de Kaliningrado; Kirill Anániev, un nacionalista ruso radical; e Ígor Kosotúrov. Ayer se supo también de la muerte de Oleg Tereshenko, de Krasnodar, al sur de Rusia.

La viuda de Matvéyev, desconsolada por el fallecimiento de su marido, aseguró que nadie le ha informado aún de dónde está el cadáver. «Puesto que el Gobierno ruso no quiere saber nada, tendré que decir a mis hijos que su padre murió no se sabe cómo y en las filas de no se sabe qué unidades».

100 muertos, según la CNN

Según el canal internacional de la CNN, en Deir ez Zor, junto al río Éufrates, cayeron bajo las bombas americanas un centenar de mercenarios rusos. Ígor Guirkin, apodado Strelkov y antiguo jefe de los destacamentos separatistas de Donetsk, eleva los muertos a «cientos». Aunque Washington ha negado que sus fuerzas en Siria hayan bombardeado objetivos rusos, la radio Eco de Moscú informó de que aviones norteamericanos habían atacado a unos 600 combatientes del grupo Wagner cuando trataban de arrebatar a los kurdos el control de un yacimiento petrolífero en Deir ez Zor.

El dirigente opositor ruso, Grigori Yavlinski, ha exigido al presidente Vladímir Putin explicaciones sobre el suceso, pero sin respuesta por el momento. El Ministerio de Defensa ruso se limita a repetir como un mantra que «no había militares rusos en la zona del bombardeo». Esta especie de 'limbo' en el que se encuentran los Wagner (combaten por Rusia pero no están reconocidos oficialmente como miembros de su Ejército) ha puesto de relieve la necesidad de legalizar estas formaciones y dotarlas de un determinado estatus dentro del dispositivo defensivo del país, pero el Kremlin no parece proclive a ello.

Los Wagner están dirigidos por Dmitri Utkin, antiguo comandante en jefe del destacamento de fuerzas especiales número 700 de una de las brigadas del GRU, la inteligencia militar rusa. Utkin, que estuvo en el este de Ucrania en el momento álgido del conflicto, fue condecorado por Putin el año pasado. Su cuartel general se encuentra en Mólkino, cerca de Krasnodar. Allí está también acuartelada la brigada número 10 de fuerzas especiales del GRU.

El CIT ha recogido esta información gracias a las fotografías y comentarios de los mercenarios en las redes sociales y a los testimonios de sus familiares.

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