25 años y 33 intentos para sacarse el carné de conducir

25 años y 33 intentos para sacarse el carné de conducir

Un trámite que es también un suplicio para muchos españoles. El 73% suspende en el primer examen. «La clave del éxito está en la observación»

SUSANA ZAMORA

Nadie daba un duro por él. Ni familia, ni amigos, ni profesores. Hasta él mismo dudó de sus posibilidades e, incluso, llegó a tirar la toalla. Pero la necesidad le obligó a intentarlo de nuevo y así, después de haberse presentado a 33 exámenes, haber tenido 14 profesores diferentes y haber desembolsado cerca de 12.000 euros durante 25 años, Christian Whiteley-Mason aprobó el pasado año el carné de conducir. «No puedo creer que lo haya logrado después de todos estos años. Aún estoy en estado de shock», declaró.

A sus 43 años, este vecino de la ciudad inglesa de Barnsley (sur de Yorkshire) se presentó por primera vez al examen práctico en 1992. En aquella ocasión, los nervios le jugaron una mala pasada y acabó subido en una acera y empotrado contra una señal de tráfico. Desde aquel fatídico día no levantó cabeza. Rezaba para que no le tocara una de las examinadoras con la que suspendía reiteradamente. «Tras recibir las primeras 56 clases con mi primer instructor, me dijo claramente que me diera por vencido, que nunca aprobaría». Tras una década intentándolo y con 32 fracasos ya al volante, Christian admitió la derrota: conducir no era para él. Pero su trabajo le exigía viajar cada vez más y le resultaba complicado hacerlo dependiendo del transporte público. Así que decidió probar suerte una vez más, pese al escepticismo y la sorna que aguantó de su entorno. Estaba decidido y esta vez, por fin, lo consiguió. «Obtener el carné de conducir ha cambiado mi vida», confesó.

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El caso de Christian no es el peor. Una mujer surcoreana de 68 años saltó a la fama hace una década e, incluso se convirtió en la imagen de una campaña de Hyundai, al conocerse que había aprobado el examen teórico de conducir después de 949 intentos. Cha Sa-soon no cejó ni un día en su empeño, aunque después de cinco años lo pagó bien caro: 5.800 euros en matriculaciones, y todavía le quedaban las clases prácticas.

Miguel Aldana Torcal Autoescuelas«Tras la excusa de los nervios se esconde la falta de preparación» Ángela Arias Asoc. Examinadores «El profesor es imprescindible para formar al alumno y decirle cuándo debe ir a examen»

Cumplidos los 18 años, sacarse el carné de conducir representa el salto a la edad adulta. Para algunos supone alcanzar una mayor autonomía; para otros es, simplemente, necesidad. En España hay que superar un examen teórico, con 30 preguntas tipo test, de las que no pueden fallarse más de tres, y una prueba práctica en un entorno urbano y/o interurbano, que dura como mínimo 25 minutos. Conducir puede ser un placer, pero aprender a hacerlo, un suplicio. Según los últimos datos aportados por la Dirección General de Tráfico (DGT) en 2017, el 73% de los alumnos que se examinan suspenden en el primer intento. Ya en 2015, las más de 6.000 autoescuelas españolas advertían de unas cifras desoladoras, ya que de los 872.000 exámenes prácticos que se realizaron ese año, 176.877 se aprobaron en primera convocatoria, apenas un 20%. La prueba teórica tampoco arrojó mucho mejores resultados: solo el 46% la superó a la primera.

Pese a todo, «lo normal» es que el alumno no suspenda más de tres o cuatro veces. «He tenido algunos que han tardado varios años en sacarse el carné, pero porque no tuvieron continuidad. Con unas 40 o 50 horas de dedicación se saca el teórico, aunque no es lo mismo dedicárselas en seis días que en seis años», afirma Miguel Aldana, fundador de Torcal Autoescuelas.

El tiempo es clave. De eso saben bien en la Autoescuela San Cristóbal de Cuenca, cuyo método exprés atrae alumnos de toda España y, especialmente, a personajes conocidos, lo que le ha valido el sobrenombre de 'la autoescuela de los famosos'. Su éxito, con alto porcentaje de aprobados, está en acortar la preparación del teórico, con clases intensivas de ocho a dos por la mañana y de cuatro a nueve por la tarde todos los días. «En una semana los alumnos pueden tener aprobado el teórico y, en 15 días, tener el carné de conducir en su mano», apunta su director, Rafael Lozano. Aunque lo realmente importante, insiste, es cómo se prepara al aspirante. «Enseñamos un temario elaborado por nosotros mismos, que explicamos y comentamos con el alumno para despejar todas las dudas», apunta. Asegura que muchas autoescuelas 'low cost' prescinden de estas clases y solo ofrecen a sus clientes los tests para que se los preparen por su cuenta. «Hemos observado que las nuevas tecnologías (App, test online...) han ido sustituyendo al profesor, que es imprescindible para formar bien al alumno y decirle cuándo está bien preparado para presentarse a examen», asegura Ángela Arias, vocal de la directiva de la Asociación de Examinadores de Tráfico (Asextra). Coincide en este sentido con los profesionales de las autoescuelas en la necesidad de establecer una asistencia obligatoria a clase y un número mínimo de clases prácticas para asimilar la normativa. Precisamente, Gregorio Serrano, director de la DGT, ya ha anunciado que en la próxima reforma que se haga de la Ley de Tráfico, con vistas a aumentar los aprobados, se establecerá un número mínimo de clases, tanto teóricas como prácticas, para que no sea el alumno quien decida cuándo presentarse, como ocurre actualmente.

En el fracaso pueden intervenir innumerables factores, aunque con frecuencia se culpe a los nervios de todas las desgracias. «Se usa como un cajón de sastre, porque tras la excusa de los nervios lo que realmente se esconde es la falta de conocimiento y también muchas inseguridades que afloran en situaciones de estrés, pero que, en realidad, son consecuencia de una problemática personal que arrastra el alumno», aclara Aldana. «En muchas ocasiones se siente agobiado por la situación económica que vive su familia, pero en otras, la presión llega por unos padres y un entorno que le recuerdan constantemente lo bien que conducen ellos y que aprobaron a la primera», apunta Arias.

Esta examinadora, con más de 20 años de experiencia en la DGT, rememora el caso extraordinario de un misionero al que examinó, pero que ya acumulaba 18 suspensos en el práctico. «Durante sus años en África aguantó todo tipo de presiones, incluso que le pusieran una pistola en la cabeza y lo amenazaran de muerte. Sin embargo, era sentarse en el coche para empezar el examen y entrar en pánico y no dejar de temblar. En casos así, intentamos calmarlos y que tomen confianza, incluso les recomendamos que acudan a un médico para que les ayude a superar esos estados de ansiedad».

Pese a no existir una estadística sobre el tiempo medio que se tarda en España en obtener el permiso de conducir, lo cierto es que para algunos el trayecto se hace muy cuesta arriba. María, que se sacó el carné hace unos años, conoció a una compañera de autoescuela que se llegó a presentar 12 veces al examen teórico y 40 al práctico. «Llegó a dar 256 clases con el coche y, ahora, después de tanto esfuerzo y dinero empleado, no conduce porque le da miedo», lamenta.

Falta de madurez

Hasta siete veces pinchó en el examen práctico David (nombre ficticio). A día de hoy, aún se avergüenza del tiempo que tardó en sacárselo. «Creo que fue por falta de madurez. Me apunté al cumplir los 18 años, pero no tenía ninguna necesidad de tenerlo; de hecho, tardé cinco años en coger un coche después de tener la 'L'». A cada fracaso sumaba un nivel mayor de frustración. «Mi padre era camionero y, aunque nunca me reprochó nada, aquella situación me hacía sentir muy mal. Lo mismo que cuando mi profesor se cabreaba al verme caer tantas veces. Pero lo cierto es que la vez que mejor lo hice, me bajé del coche y dejé el motor encendido. El suspenso fue automático», recuerda David.

Según una investigación realizada el pasado año en Gran Bretaña por la firma de seguros Privilege DriveXpert, las personas con más estudios suelen necesitar varios intentos para aprobar el examen de conducir. Profesores de Psicología de la Universidad de Montfort (Leicester) que participaron en el proyecto defienden que los conductores con mentes más académicas pueden exagerar el desafío en comparación con el resto de personas, que contarían con un enfoque más práctico.

Algunos de esos retos son las glorietas, auténticos quebraderos de cabeza a la hora de salir y entrar correctamente, y los estacionamientos, en donde los conductores novatos suelen caer como moscas por hacerlo donde está prohibido, subirse a los bordillos o golpear los vehículos ya aparcados. Una maniobra que, tras obtener el carné, sigue sin hacerse bien, pues un estudio de Direct Seguros revela que uno de cada diez españoles aparca 'a golpe de oído' y un 30% reconoce que no sabe estacionar bien.

Para los expertos la clave del éxito está en la observación, en controlar lo que pasa a nuestro alrededor. «Nada más empezar la prueba, el examinador clava su mirada en los retrovisores para ver los ojos del alumno. Ellos le darán toda la información que necesita para decidir», precisa Aldana.

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