¿Estamos en los umbrales de la edad de hielo?

Esperemos que las edades frías que están por venir no sean muy duraderas pero, a buen seguro, volverán las glaciaciones a largo plazo y serán perdurables por milenios

JULIÁN MORAGeógrafo

El invierno en el suroeste de la Península Ibérica se ha alargado mucho más de lo habitual, la primavera (a punto de finalizar) está siendo muy fresca (casi 2ºC por debajo de las medias de los últimos 20 años). El mes de junio, hasta ahora, está siendo anormalmente frío (unos 4ºC inferior a lo que corresponde su media estadística), con temperaturas medias muy por debajo de lo acostumbrado para estas fechas, aunque el calor tiene que llegar como todos los veranos. El mes pasado ha sido tan fresco que ni el 'Romance del Prisionero' (escrito en el medievo) se ha cumplido: «Que por mayo era, por mayo, cuando hace el calor...».

Siempre afirmé que el cambio climático tiene su origen en la propia historia del planeta y no desde que aparece el hombre o la industrialización, por eso hubo glaciaciones (épocas gélidas) y periodos interglaciales (épocas cálidas, como la actual) que dieron lugar a cambios en la flora y la fauna de la Tierra, desde hace unos 450 millones de años.

Muchos científicos han afirmado que el Cambio Climático es solo producto de la acción del hombre, cuando son muchos los factores que influyen. Además el Cambio Climático es un proceso de siglos o milenios, por lo que es aconsejable denominar Variaciones Climáticas cuando son periodos más cortos (lustros o decenios). Esto que apunto es considerado como irreverente para algunos integristas de esta corriente irreversible del calentamiento global, pero los datos inducen a interpretaciones distintas.

Apuntan que el «calentamiento» (que para los paleoclimatólogos se inicia con el fin del Paleolítico y continúa en la actualidad en el denominado Holoceno Flandriense) es responsabilidad exclusiva de los Gases de Efecto Invernadero (GEI). Si ello fuese totalmente cierto, entonces como ha aumentado año tras año la cantidad de CO2 en la atmósfera, las temperaturas deberían hacerlo de forma correlacionada. Sin embargo, no lo hacen, y los últimos inviernos están alcanzado en muchas partes temperaturas mínimas de récord. También los veranos suelen ser más calientes, pero no de forma consecutiva (acumulativa).

Asimismo, hay grandes desviaciones espaciales en los patrones termo-pluviométricos, con inversión geográfica temporal, donde ocasionalmente observamos en latitudes más septentrionales (norte de Europa) una cierta 'tropicalización' del clima. Sin embargo, cuando llegue el próximo verano, en apenas dos semanas, el sur y área mediterránea serán más tórridos y se alcanzarán temperaturas elevadas, como corresponde a su situación geográfica.

No obstante, esto ya ocurrió muchas veces a lo largo de la historia, incluso con presencia humana. Y en algunos momentos en periodos muy cortos de tiempo se asistió a subidas importantes durante pocos años y descensos bruscos años después. En ocasiones, estas situaciones tan aceleradas dieron lugar a periodos gélidos ¿No estaremos en el preludio de una nueva glaciación para dentro de algunas décadas?

Quiero recalcar que el clima nunca en la historia geológica ni en la historia de la humanidad fue siempre igual. Al contrario, estuvo sometido a fuertes oscilaciones térmicas y pluviométricas. Lo que pasa es que estamos tomando estos momentos de nuestra existencia, la que estamos disfrutando en los dos últimos siglos, como si fuese el «estado normal del clima del planeta», cuando en realidad no deja de ser una anomalía constante en la evolución del mismo. Ya tuvimos otras épocas cálidas recientes durante el dominio de la cultura romana o de otras civilizaciones, pero también frías en la Época Moderna.

El calentamiento, desde el Mesolítico hasta ahora, ha sido muy positivo para el desarrollo social y económico, con la sedentarización humana, al permitirse la agricultura en latitudes medias, lo que contribuyó a la expansión de los asentamientos urbanos. Empero estas características climáticas que hemos disfrutado durante los dos últimos siglos y en otras etapas intercaladas desde el Neolítico no fueron siempre así de benignas (se corresponden con episodios eventuales) ni lo serán en el futuro, pues volverán dentro de no mucho tiempo «etapas glaciales», como la última «edad del hielo» acontecida entre 1550 a 1850, con resultados calamitosos.

Esperemos que las edades frías que están por venir, inicialmente, no sean muy duraderas, pero debemos considerar el escenario más aciago, y es que a buen seguro volverán las glaciaciones a largo plazo y serán perdurables por milenios.

Desde luego nadie se plantea que el Calentamiento continuado, en el caso de que persista durante bastante tiempo, también tiene sus aspectos positivos, pues más de 15.000.000 kilómetros cuadrados (una extensión 30 veces superior a la de España, o el doble que Brasil) pasarán a ser zonas de cultivo o áreas con mayor biodiversidad al deshelarse el permafrost. En fin, toda mutación tiene ventajas e inconvenientes.

En cualquier caso, los humanos tenemos una gran capacidad y disponemos de tecnología para adaptarnos a todos los entornos climáticos adversos y sobreviviremos como especie.

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