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La altela Cristina Petite estira antes de realizar una prueba.
La altela Cristina Petite estira antes de realizar una prueba. / Luis A. Gómez

Diez pautas para correr sin riesgos

  • Los expertos médicos destacan los chequeos de salud y la correcta alimentación entre los diez mandamientos del runner sano

Corre con cabeza. Practica el deporte con sensatez y no pierdas de vista tus motivaciones –cualesquiera que sean- y plantéate objetivos realistas, que debes ir cumpliendo y aumentando de manera gradual.

Antes de empezar, chequea tu salud. Antes de comenzar a correr, acude a un especialista para realizar pruebas de esfuerzo para conocer tu forma física. No esperes a estar lesionado o mostrar signos de alguna enfermedad para ir al médico.

Duerme. El tiempo de sueño y descanso debe ser de entre siete y nueve horas diarias.

No sin calentar. Y tampoco sin estirar, pues ambas precauciones son esenciales para reducir el riesgo de lesiones: los calentamientos previos permiten a tu cuerpo aumentar la temperatura y prepararse para el ejercicio, mientras que los estiramientos posteriores son clave para aliviar la tensión en músculos y tendones que la actividad física pueda producirte.

Respeta los días de descanso. El reposo es una de las claves del conocido como entrenamiento invisible, esencial para aumentar el rendimiento físico y prevenir las lesiones.

Hidrata tu cuerpo. Antes, durante y después del ejercicio, cuando perdemos una gran cantidad de agua y electrolitos a través del sudor. Si no ingieres los líquidos necesarios para reponer las pérdidas producidas, tu rendimiento físico se reduce y aumenta el riesgo de lesiones.

Sigue una dieta rica en hidratos de carbono, presentes en la pasta, el pan, las harinas y los cereales. De esta manera, lograrás mantener los depósitos de glucógeno de tu organismo lo más llenos posible.

Los suplementos nutricionales son tus aliados. Para evitar la deshidratación, preparar el cuerpo para la carrera y ayudar al músculo a recuperarse después del esfuerzo, los suplementos nutricionales pueden constituir una gran ayuda.

Mima tus pies. Lávalos y sécalos adecuadamente todos los días, hidrátalos al menos dos veces a la semana y córtate correctamente las uñas.

Elige las zapatillas más adecuadas para ti y tu forma de correr y de pisar. Busca que la amortiguación de las zapatillas que vayas a usar para practicar este deporte sea la adecuada para tu peso y que su ergonomía esté adaptada a tu manera de pisar, entre otros datos a tener en cuenta.