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Pau Donés en el hotel de Madrid antes de la entrevista. / Alberto Ferreras (Colpisa)

«Al lado de la muerte de mi madre, mi cáncer es una gripe mal curada»

  • ganas de vivir

  • Pau Donés hace un alto en la gira de Jarabe de Palo para hablarnos del cáncer de colon que le diagnosticaron en julio de 2015, «una enfermedad que ni te enseña lecciones ni te hace feliz», comenta

En el Praktik Metropol, un coqueto hotel de la céntrica calle Montera de Madrid, en plena Gran Vía, se respira pura vida. Allí recibe a Salud Revista.es Pau Donés (Montanuy, Huesca, 11 de octubre de 1966), uno de los cantantes españoles con más éxito de los últimos veinte años. Mientras nos atiende, toma una infusión repleta de hierbas y come varias tortitas de arroz: «Siempre me he cuidado mucho y ahora, con más motivo. Antes del cáncer pesaba 75 kilos (mide 185 centímetros) y ahora 70. Solo he perdido cinco», confiesa el fundador y vocalista de Jarabe de Palo, cuya música se quedó sin sonido en julio de 2015, cuando le diagnosticaron cáncer de colon: «Esta enfermedad ni te enseña lecciones ni te hace feliz. A mí quien me da lecciones y me hace feliz es la vida y las cosas que me ilusionan. Por eso ahora estoy bien y me siento bien, con muchas ganas de volver a los escenarios gracias a ‘50 Palos’».

Este ambicioso proyecto llevará a su banda de gira por España, Latinoamérica y Estados Unidos hasta diciembre, presentando un disco recopilatorio con sus temas más conocidos, tocados a piano, y una canción inédita, ‘Humo’: «Este tema nuevo es un canto a mi gran amada, la vida, a la que nunca le había escrito y he tenido que hacerlo cuando pensaba que se me escapaba. Es una canción muy dura, pero a la vez bonita. Además, también presento el libro ‘50 Palos’ (Editorial Planeta) en el que cuento cincuenta pequeñas historias que han sucedido en mi vida. Es un bonito formato para celebrar que Jarabe de Palo cumple 20 años y yo, 50», detalla el compositor.

En verano de 2015, tras regresar de una larga gira, Pau decidió hacerse un chequeo médico. No tenía buenas sensaciones de salud y su intuición no le falló. Le diagnosticaron una mutación del oncogén BRAF, un tumor maligno en el colón, que también la había provocado metástasis en el hígado: «A mi cáncer le dedico cinco minutos al día. No me interesa más», detalla. Recibió quimioterapia y en abril del pasado año confesó en su cuenta de Twitter que estaba limpio, pero eso no quería decir que estuviese sano: «Hace un par de meses me detectaron un nuevo tumor en el peritoneo, la membrana que cubre el interior del abdomen. El cáncer siempre está ahí. Nunca se cura. La clave es cómo limpiarlo cada vez que se active. Me han dicho que yéndome mal me quedan cinco años y yéndome bien toda la vida».

Bendita rutina

Durante estos dos últimos años, Pau ha estado en su casa, ha vuelto a saborear la rutina y le ha encantado: «La vida de un músico es una auténtica anarquía, por eso he disfrutado tanto este tiempo, haciendo cosas que antes era imposible que pudiera hacer. He vuelto a clases de batería, de guitarra, me he comprado un barquito para navegar... Uno afronta la muerte en función de cómo ha vivido la vida. Ahora no me viene bien morirme. Amo a la vida y aún tengo muchas cosas que hacer».

La filosofía vital de Pau viene marcada por un traumático episodio. Con solo 16 años, su madre decidió quitarse la vida. Un punto de inflexión que ha marcado su existencia: «No creo que tenga ningún mérito cómo yo afronto mi enfermedad, porque para mí no es un trauma. Por eso nunca me oirás decir o escribir la palabra luchar. Yo no estoy en guerra contra nadie, no lucho contra nada y menos contra algo que he generado yo mismo. Sencillamente, convivo con la enfermedad. Al lado de la muerte de mi madre, mi cáncer es una gripe mal curada», explica Donés, que habla emocionado de la mujer que le trajo al mundo: «La muerte de mi madre no fue incomprensible. Si te gusta vivir, vive. Pero si no te gusta, para qué vas a vivir. Ella me dejó una lección estupenda. Me enseñó que había que vivir sin temor. Por eso, tras su suicidio me convertí en un Juan sin miedo. Yo quería ser músico y fui a saco a por ello». Por el camino, para satisfacer a su padre, que le decía que se moriría de hambre con la música, Pau se licenció en Económicas y trabajó en una agencia de publicidad, pero siempre tuvo clara su vocación: «Aunque no supiera cómo me iba a ir, sería músico sí o sí. Y aquí estoy a mis cincuenta años. En mi casa nunca nos cortaron las alas. Nos aconsejaban lo que ellos creían que era lo mejor, pero nos dejaron caernos para aprender a levantarnos. De los fracasos es de donde se aprenden las grandes lecciones».

El cáncer también le ha dado a Pau Donés todo ese tiempo que la música le robó para disfrutar de Sara, su amada hija ya convertida en adolescente a sus 13 años: «Tengo una niña cojonuda, lista, cariñosa e independiente. Ella ha sido una motivación extra, un revulsivo contra mi enfermedad. Me da mucha energía y fuerza. Yo perdí a mi madre muy joven y no quiero hacerle esa putada. Todavía tenemos muchas cosas que compartir», confiesa el cantante, sabedor que su profesión no ha sido el mejor aliado para estar junto a Sara, pero concienciado con su responsabilidad: «Mi idea de un buen padre se sustenta en el amor. A mi hija la quiero con locura, esa es la base. Y a partir de ahí tengo que hacer de ese bicho un ser humano que no se asuste y le ilusione la vida. Me hubiera gustado dedicarle más tiempo a ella en estos 13 años, pero soy músico y no ha sido posible. Quizás podría haber dejado de lado la música y haberme centrado en mi papel de padre, pero entonces hubiera dejado de ser yo. Por eso ahora que estamos tan unidos no me viene bien morirme. Ella sabe lo que me pasa, pero no me detengo en explicarle que será de mí en el futuro, porque eso no me interesa. Quiero vivir el momento y así se lo transmito a ella», sentencia Pau Donés, un «Peter Pan con cáncer», como él mismo confiesa.