Una diana terapéutica para proteger el corazón

Los miembros del equipo del CNIC que ha llevado a cabo la investigación. / CNIC

Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III han descubierto que la inhibición de la proteasa OMA1 preserva las células cardíacas o cardiomiocitos evitando así su muerte y el deterioro de la función cardíaca

JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Un equipo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III ha descubierto una diana terapéutica sobre la que actuar para prevenir insuficiencias cardíacas. De esta manera, la inhibición de una proteasa situada en la mitocondria (OMA1) protege a las células cardíacas o cardiomiocitos y evita su muerte y por lo tanto el deterioro grave de la función cardíaca.

La investigación, que se publica hoy en 'Science Transational Medicine', supone un gran paso en el tratamiento y prevención de este tipo de enfermedad cardiovascular que en España supone la tercera causa de defunción, ya que hasta ahora las pautas clínicas se limitan a cambios en el estilo de vida, restricciones en la alimentación y el uso de varios medicamentos, cuya eficiencia depende en gran medida de las características específicas del paciente.

Para que el corazón funcione de manera correcta se necesita que haya una capacidad contráctil y una producción de energía constante y controlada para que todos los tejidos reciban el oxígeno necesario. La proteasa OMA1 se localiza en la mitocondria, un orgánulo celular encargado de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular y que también es el principal productor de especies reactivas de oxígeno (ROS) -cuyo exceso puede resultar tóxico- durante los procesos normales oxidativos del metabolismo.

Así, para garantizar un funcionamiento adecuado de las células musculares del corazón, la mitocondria ha de mantener una correcta estructura interna y controlar la excesiva producción de ROS causada por el sobre-esfuerzo contráctil en situaciones de exceso de trabajo, hipertensión u otros tipos de estrés.

En el estudio se analizaron tres tipologías de insuficiencia cardíaca que causan taquicardia crónica, hipertensión crónica e isquemia del miocardio con hipertrofia y en los tres casos se indujo un aumento de la producción de ROS mitocondrial, con cambios en la morfología de la membrana interna mitocondrial y pérdida de capacidad para producir energía por parte de la mitocondria que conducen a la muerte de los cardiomiocitos. Finalmente, se pudo determinar que para que se desencadenen las alteraciones morfológicas de la membrana interna mitocondrial es preciso la activación de la proteasa OMA1.

Por tanto, y tras comprobar el efecto de la inhibición de esta proteasa en ratones, se llegó a la conclusión de que su eliminación previene la insuficiencia cardíaca en las tres tipologías analizadas, lo que la convierte en una prometedora diana terapéutica en la que centrar los tratamientos para proteger el correcto funcionamiento del corazón.

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