Hoy

Dos adolescentes se tapan la boca para intentar evitar la lluvia de polén caida en Vitoria.
Dos adolescentes se tapan la boca para intentar evitar la lluvia de polén caida en Vitoria.

¿Qué sustancias contaminantes aumentan las alergias?

  • Josu (Bilbao)

  • He leído que el diésel empeora los casos de alergia al polen. ¿Por qué sucede esto? ¿Qué otras sustancias contaminantes pueden incrementar las alergias?

El calentamiento global experimentado por la superficie terrestre en el último siglo se ha intensificado en las décadas recientes. Esto es debido, por un lado, a la acumulación en la atmósfera de los gases con efecto invernadero emitidos por la quema de combustibles fósiles y, por otro, a la deforestación de los bosques y a los cambios en el uso del terreno. Entre los gases con efecto invernadero destaca el CO2, que interviene en la fotosíntesis de las plantas y cuyo incremento favorece su desarrollo, y como consecuencia, un aumento en la producción de pólenes. La repoblación forestal contribuiría a la disminución de CO2 pero aumentaría las concentraciones de pólenes.

Las partículas eliminadas en la combustión de motores diésel y por las calefacciones en las ciudades crean un ambiente hostil a las plantas y éstas, para defenderse, producen proteínas de estrés que hacen más agresivos a los pólenes de zonas contaminadas de las ciudades que a los de zonas rurales no contaminadas, ocasionando una mayor alergenicidad. Los altos niveles de contaminación de las ciudades impulsan el fenómeno de inversión térmica que impide a los pólenes abandonar la atmósfera sobre las ciudades y aumenta el tiempo que nos exponemos a ellos.

El polen es un contaminante biológico de origen natural, por lo que no puede ser regulado como otros contaminantes atmosféricos. Por este motivo, deberían establecerse estrategias de otro tipo, como la vigilancia de los aeroalérgenos potenciando la ampliación de las redes aerobiológicas, desarrollando sistemas de alerta y gestionando el arbolado urbano. Los ayuntamientos deberían evitar la plantación en las ciudades de especies que han demostrado ser muy alergénicas, como ocurre con los plátanos de sombra, cipreses, olivos y abedules. A la vez se deben realizar podas controladas en el invierno, previas a la floración, sobre árboles ya plantados, como los plátanos, lo que disminuiría la producción de flores y, por tanto, los niveles de pólenes.