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Bailando contra el párkinson

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/ E.Megías/V.Carrasco

  • Pacientes y bailarines del Ballet Nacional se unen en el Día Mundial de esta enfermedad

A José Luis le diagnosticaron párkinson hace dos años y medio, cuando bordeaba los 70, y desde entonces no ha dejado de temblar pero hoy, con la guía del Ballet Nacional de España, sus brazos y sus piernas se "han sometido" a su "voluntad" y ha sido, en medio de una gran emoción, un bailarín más. "Como haya una plaza me vengo", así de decidido ha finalizado José Luis Blesa la clase que hoy ha recibido junto a una veintena de compañeros en la sede de esta compañía nacional, donde su director, Antonio Najarro, 12 de sus bailarines y 5 miembros de la plataforma Danza para el Parkinson han impartido una clase que ha aplacado los temblores de estos pacientes en el Día Mundial esta enfermedad.

Una jornada en la que José Luis (miembro de la Asociación Parkinson de Móstoles) ha demostrado que "tener voluntad" es lo más importante, y ha mezclado la "emoción y la alegría" con la "sorpresa" de tener como "maestra" a María en esta clase magistral.

Sentimientos de gratitud también vividos por los propios bailarines. "Es verdaderamente emocionante, hay algo especial en el ambiente cuando viene gente porque notas realmente que está el corazón", cuenta a Efe María, la pareja por un día de José Luis y una de las principales bailarinas del BNE.

Algo que también reconoce Najarro, ya que considera que en esta actividad hay un "intercambio de energía" que se alcanza gracias a que los enfermos se convierten en "bailarines por un día". "Por eso -explica- nos gusta hacer estas actividades en nuestra sede, para que se sientan como uno más y para incentivar que la danza es perfecta para el equilibrio, la cabeza, para expresar emociones y para pasarlo bien".

Así, esta terapia con la danza nacida hace 15 años en Brooklyn (Nueva York) de la mano del coreógrafo Mark Morris, es para los profesionales de este arte un "puente de bienestar social". "La danza es un aliado para esta enfermedad porque ejercitas no sólo a nivel muscular y óseo, sino también ejecutas el cerebro. Nosotros, que hacemos danza española y que nos acompaña tanto el ritmo y la percusión, se lo transmitimos a través del cerebro", puntualiza Najarro.

Aunque en esta ocasión, como matiza el director del BNE, la clase se ha adecuado a las "posibilidades reales" de movimiento y captación de Jose Luis y sus compañeros, porque lo importante era que recibieran "el mensaje" que les querían dar a estas personas cuya espontaneidad "impresiona" al bailarín. "Admirable es poco", destaca Najarro, cuya danza española quedará incorporada al repertorio de Danza para el Parkinson, un programa presente en más de 120 comunidades de 16 países.

Por su parte, Marian Gutiérrez, presidente de la Asociación Parkinson de Móstoles, ha destacado durante esta clase el equilibrio es lo más beneficioso que reciben de la danza estos enfermos, y ha afirmado que aunque necesiten medicación este tipo de terapias son "imprescindibles" para mejorar. "Todo lo intentan y todo se puede conseguir, y lo que consiguen es tener una mejor calidad de vida", añade.

En este sentido, como ha recordado Gutiérrez, hace 200 años que James Parkinson descubrió esta enfermedad cuyo origen aún se desconoce. Y por eso, ellos están "empeñados", como así reza el eslogan de esta edición del Día Mundial del Parkinson, en "conseguir una curación" para esta enfermedad.