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Otro milagro de Cavadas

Otro milagro de Cavadas
  • El cirujano valenciano mostró ayer el nuevo rostro de un 'hombre elefante' a quien salvó de morir «como un perro» en Kenia

Ha reimplantado rostros de cadáveres en pacientes desfigurados por tumores agresivos. Ha trasplantado brazos amputados, previamente injertados en la pierna del accidentado para mantenerlos irrigados hasta que el muñón se recuperara. Ha reconstruido tejidos y huesos destrozados, devolviéndoles la funcionalidad. Ha tallado mandíbulas con trozos de peroné y moldeado músculo con pulpa sanguinolenta. Ha devuelto la vida, la movilidad, la esperanza y la sonrisa a miles de pacientes. Pedro Cavadas (Valencia, 1965) es un doctor Frankenstein enjuto y bueno que hace tiempo dejó de comprar Porsches descapotables y trajes de Armani para dedicar gran parte de sus recursos y sus facultades portentosas -le llaman el Doctor Milagro- a ayudar a campesinos africanos sin recursos, víctimas de horribles enfermedades y desahuciados en su tierra. Llegan hasta su consulta de Valencia, donde atiende a toreros y futbolistas famosos y camioneros accidentados, a través de su Fundación Pedro Cavadas, con base en Kenia.

Como Mike Koech, un keniata de 35 años afectado de un tumor gigante en la base del cráneo, inoperable en su país de origen y por el que ya había sido dado por perdido. Un auténtico 'hombre elefante'. Cuando el cirujano le encontró, Mike había perdido las ganas de vivir, era un ser «en el límite y sin futuro, condenado a morir miserablemente, como un perro», describía ayer el propio Cavadas.

El bulto que apareció en su cara hace quince años había crecido descontroladamente. Mike paseó su calvario y su deformidad de hospital en hospital por Kenia e India, pero tras cada una de las intervenciones a que se sometía el tumor se hacía más y más monstruoso. Los especialistas, finalmente, se rindieron: el mal era imposible de extirpar, a menos que con él se le arrancara la mitad de la cara.

Hace cinco años, el doctor Cavadas conoció a través de la Cruz Roja de Kenia el caso de Mike. Su fundación gestionó su traslado a España para ser operado en el Hospital de Manises. Desde entonces, el keniata se ha sometido en sus quirófanos a cinco intervenciones, la última el pasado mes de octubre. Se le practicaron «resecciones craneofaciales con reconstrucción microquirúrgica para extirpar el ameloblastoma gigante. Fue preciso extraer segmentos importantes del cráneo y cara y su posterior reconstrucción», según detalló Cavadas. El especialista señaló que el tratamiento «sigue abierto», ya que al ser un tumor maligno de bajo grado «no metastatiza habitualmente pero reaparece localmente. Por eso lo hemos operado cuatro veces con recidivas y le mantendremos en observación para intervenirle de nuevo si el tumor reaparece».

Cavadas admitió que este cáncer «va a ser su causa de muerte sí o sí, sin probabilidad de otra opción. No sabemos cuánto tiempo más vamos a proporcionarle de vida, espero que algunos años. Lo que sí sabemos -concluyó el cirujano- es que le estamos prolongando la vida y permitiendo que cuide de su familia».

Mike Koech mostró ayer a los medios valencianos su nuevo rostro, en el que las deformidades han sido sustituidas por cicatrices y un parche sobre su ojo izquierdo. Contó que en su país se gana la vida transportando clientes en su motocicleta, con lo que consigue lo suficiente para alimentar a sus tres hijas, «porque en Kenia hay que luchar por sobrevivir».

Según contó el médico valenciano, una de estas hijas nació entre dos de las cirugías que Mike afrontó. El paciente le llamó para comunicarle el feliz acontecimiento. «Me dijo que esa hija me la debía a mí y quería ponerle el nombre que yo eligiera -confió Cavadas-. Mi madre acababa de morir, era una persona muy emotiva y habría llorado con esta historia, así que decidí que le pusiera a la niña su nombre, Carmen. Creo que debe de ser la única Carmen Koech que hay en Kenia».

Pedro Cavadas también desveló el pacto que hizo con Mike: «Si en el peor de los escenarios no éramos capaces de controlar el tumor y era la causa de su muerte, me ocuparía de su familia», dijo. Médico y paciente se han convertido en «amigos», y como tales abandonaron ambos la sala ante los periodistas, cogidos de la cintura.

UN PIONERO

2004. Realiza una operación pionera al mantener vivo un brazo amputado conectándolo con las venas y arterias de la pierna del propio paciente durante nueve días, para reimplantarlo posteriormente en su lugar.

2006. Culmina el séptimo trasplante del mundo y primero de España de ambos antebrazos, a una mujer colombiana que había perdido sus manos 23 años antes.

2008. Realiza el segundo autotrasplante cruzado de brazo del mundo. Reimplanta una pierna tras haberla implantado previamente en la ingle y en la otra pierna del propio paciente.

2009. Primer trasplante de cara en España y octavo del mundo, el primero que incluye la lengua y la mandíbula.

2011. Primer trasplante simultáneo y bilateral de piernas a nivel mundial.

2012. Implanta los dos pies a un niño de 10 años.

2016. Reconstruye el rostro de una mujer marroquí deformado por un gran neurofibroma, tras extirparlo.

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