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Botox, más allá de las arrugas

Botox, más allá de las arrugas
  • Dolor, espasmos, migraña, sudor excesivo, contracturas... Estas dolencias pueden tener el mismo tratamiento: la toxina que plancha las arrugas. Esto es lo que el botox puede hacer por tu salud

Decimos botox y se nos viene a la cabeza la imagen de una mujer con la cara planchada. La asociación es inevitable: la irrupción de esta sustancia en la estética ha sido tan fulgurante que ha eclipsado otra realidad, la de que es un fármaco con muchas indicaciones. De la neurología a la rehabilitación, de la dermatología a las unidades del dolor, cada vez más especialidades la incorporan a su arsenal terapéutico. De hecho, en España, más de la mitad de los tratamientos que se realizan con botox son para indicaciones médicas, no estéticas.

Pero empecemos por el principio: la toxina botulínica es un veneno, el arma que utiliza la bacteria Clostridium botulinum. Su capacidad paralizante llamó la atención de Alan Scott, un oftalmólogo que decidió investigar si podría ser de utilidad contra el estrabismo. En 1968 realizó un primer experimento y, ¡eureka!, los resultados fueron satisfactorios. La década de los 80 sirvió para ir desentrañando todo su potencial contra todo tipo de dolencias. Los resultados fueron tan satisfactorios que, progresivamente, se han ido añadiendo indicaciones. Si sigues leyendo, descubrirás la lista completa. (Más información en Mujerhoy.com).