Reconstruyen el rostro de un español de hace 4.000 años

Reconstruyen el rostro de un español de hace 4.000 años

El proyecto científico se ha basado en un cráneo bien conservado encontrado en un yacimiento arqueológico de Ciudad Real

J.V. MUÑOZ-LACUNA

“Luciano”. Así se ha bautizado a un manchego prehistórico cuyo rostro se ha sido reconstruido dentro de un proyecto científico que ha finalizado con éxito gracias a que su cráneo se halló en 2015 en perfecto estado de conservación en Terrinches (Ciudad Real).

Un equipo de investigadores encabezado por María Benito, doctora en Antropología Forense de la Escuela de Medicina Legal de la Universidad Complutense de Madrid, ha conseguido reconstruir el esqueleto entero de Luciano (Luciana es la patrona de Terrinches), un varón de entre 40 y 50 años, que fue enterrado hace 4.000 años en una cueva natural con varias galerías en el yacimiento de Castillejo del Bonete, de Terrinches. La cueva fue descubierta en 2003 y desde la prehistoria ha permanecido sellada, lo que ha favorecido la conservación de los restos óseos.

Lesión por el uso del arco

Los análisis realizados a su esqueleto a lo largo de dos años han permitido descubrir que Luciano sufría una lesión de origen laboral: como cazador y guerrero sufría cifosis –curvatura anormal de la columna vertebral- provocada por el uso del arco. Además, en el momento de su muerte estaba recuperándose de un traumatismo en el ojo derecho. Gracias al excelente estado de conservación del cráneo ha sido posible conocer cómo era su rostro, una tarea de la que se ha encargado Isabel Angulo, restauradora de bienes culturales, quien aún tiene por delante la fase de caracterización.

El yacimiento de Terrinches donde fue encontrado Luciano es un santuario solar compuesto por varios túmulos conectados entre sí mediante corredores que fue edificado sobre una cueva natural donde también se han hallado pinturas rupestres esquemáticas, estructuras megalíticas y fósiles marítimos. Según los arqueólogos que lo han estudiado, tanto su interior como los túmulos exteriores fueron empleados de forma recurrente durante más de cinco siglos para enterrar personas, depositar objetos y realizar ritos de comensalidad. El entorno lo habitaban grupos humanos sedentarios que basaban su sustento en la agricultura y la ganadería y que fueron uno de los sustratos indígenas que dieron origen a la cultura íbera.

Luciano, el antepasado de La Mancha de la Edad del Bronce, podrá ser visto por el público en el Museo Provincial de Ciudad Real (calle Prado, 1) a partir del martes 28 de noviembre.

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