El otoño digital de Masako

Masako Wakamiya ante su nuevo Mac, con el que crea aplicaciones para usuarios mayores.
Masako Wakamiya ante su nuevo Mac, con el que crea aplicaciones para usuarios mayores. / K. N. / AFP

La octogenaria japonesa que crea aplicaciones para móviles recibe el entusiasta elogio de Tim Cook, jefe de Apple

MIGUEL LORENCI

A la vejez viruelas, dice el castellano refrán que la japonesa Masako Wakamiya, de 82 primaveras, ha convertido en a la vejez 'appviruelas'. Y es que esta abuelita nipona descubrió en el otoño de su vida la magia de la tecnología digital y despacha aplicaciones de éxito mientras sus coetáneas vegetan o hacen ganchillo. Fue la desarrolladora más veterana en la última conferencia de Apple y su entusiasmo sedujo al todopoderoso Tim Cook, el mandamás del gigante de la manzana, que se deshizo en elogios hacia Masako-san.

Antigua empleada de banca, durante décadas usó un 'soroban', un ábaco tradicional japonés, para sus cuentas. Jubilada, entró en el mundo de la informática en los 90 «intercambiando mensajes con un PC a través del sistema BBS», precursor de modernos programas de mensajería. Ya no paró. Devoró libros y pidió consejo a un amigo que desarrollaba aplicaciones y con quien hablaba por Skype. «Me emocioné la primera vez que vi la pantalla animarse con el programa que había creado», confesó la señora Masako a AFP al dar cuenta de su tardía pasión tecnológica.

Acaba de cambiar su viejo ordenador por un Mac y un teléfono inteligente, y su aplicación estelar es 'Hinadan' un juego para iPhone inspirado en el 'Hina Matsuri', el tradicional 'Día de las niñas' que cada mes de marzo inunda Japón de figuritas para desear a las crías salud y un feliz matrimonio. Aceptada por Apple y lanzada en febrero, la aplicación ha sido consultada por 860.000 usuarios y descargada por 42.000. Invita a colocar al emperador, a la emperatriz y las demás figuras en el lugar correcto «sin límite de tiempo». «Sería muy estresante para las personas mayores», explica su creadora arrodillada sobre un tatami frente a su flamante ordenador en su apartamento de la periferia de Tokio.

Al constatar la ausencia de aplicaciones para los mayores optó por hacerlas ella misma. «Todo fue muy rápido, aunque escribir las líneas de código fue difícil», admite. «Al envejecer pierdes muchas cosas: el marido, el salario, el pelo, la vista... Hay muchos 'menos',. pero si aprendes algo, a programar o a tocar el piano, sumas 'más'. Lo que no sabíamos hacer hasta ayer, hoy lo dominamos. Es una motivación», se entusiasma la anciana, que aprendió a tocar el piano con 75 años.

Acaba de regresar de Estados Unidos y Rusia, y asistirá a otra conferencia en Sapporo, al norte de Japón. Invitada especial del máximo ejecutivo de Apple en la Conferencia Mundial de Desarrolladores celebrada en California en junio, Habló con Cook «de aspectos muy concretos». «Me preguntó en qué me había concentrado para que los mayores pudieran usar bien la aplicación. Le dije que tuve en cuenta que los ancianos han perdido vista y oído y que sus dedos ya no se mueven con tanta soltura. Me felicitó y dijo que era una fuente de inspiración para él», se ufana. «Estoy tan ocupada todos los días que no tengo tiempo de buscar si tengo alguna enfermedad», dice risueña.

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