La Navidad pasa factura al cuerpo

Marta Muñoz
MARTA MUÑOZ

Comidas y cenas de empresa, cervezas, vinos, copas, roscones, turrones... y, así, un largo etcétera. Todo ello suele concentrarse durante la Navidad, una época del año en la que la báscula pasa a un segundo plano.

Tras decir adiós a estas fechas de fiesta, llega el temido mes de enero. Y no solo a la hora de hacer cuentas. El entrenador personal Javier Morales admite que cada año se repite la misma conducta durante este mes. «En enero vienen los remordimientos y lo primero que quieren hacer es recuperar la forma física». Por ello no es de extrañar que los gimnasios vean aumentada su lista de espera.

En su caso, durante el año cuenta con una lista de entre 100-120 clientes y, al comenzar un nuevo año, recibe la inscripción de entre 30-35 personas. El perfil es variado aunque admite que la edad suele estar entre los 30 y 50 años.

Morales advierte que es un error pensar que en Navidad se engordan muchos kilos. Según él, estaría en torno a uno o dos. Sin embargo, sí es cierto que hay que tener en cuenta el porcentaje de grasa que se ha engordado. Pueden ser dos kilos de peso total pero un porcentaje alto de grasa, dependiendo de lo que se haya cuidado cada uno.

Pero todo tiene solución. El entrenador personal advierte que hay que ser paciente ya que la forma física no se puede recuperar de golpe. No es bueno pasarse con las sesiones de entrenamiento ni seguir un plan de específico.

Lo ideal para perder peso es volver a coger la rutina saludable, hacer una planilla de entrenamiento adecuada, específica y constante. Se deben retomar los hábitos de alimentación saludables y los de descanso que, según Morales, son muy importantes. No sirve de nada hacer mucha carga al principio de las sesiones en enero y después ir olvidándolo, asegura el entrenador personal.

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