Los 'milenials', cada vez menos 'piratas'

Los menores de 35 años son uno de los mayores consumidores de información en Internet. :: HOY/
Los menores de 35 años son uno de los mayores consumidores de información en Internet. :: HOY

Cuatro de cada diez menores de 35 años ya paga por algún contenido en la Red, y son el grupo mayoritario de lectores de muchos medios tradicionales

JUANJO CERERO

Granada. Al principio todo era nuevo. La web, que sólo era un compendio de letras en 1989, cuando Tim Berners-Lee escribió la primera especificación, empezó a propagarse gracias al aumento paulatino de la velocidad de las conexiones y, después, al mundo de los contenidos audiovisuales.

Primero fueron los tablones de anuncios en Internet (BBS, por sus siglas en inglés) y las listas de correos y grupos de noticias en los que era posible adjuntar archivos binarios. Un pequeño 'mercado' alternativo de contenidos por lo general muy específicos.

Con la llegada del nuevo siglo, Napster puso la primera piedra de una nueva manera de pensar las transferencias de archivos. Luego vino Audiogalaxy. Internet ofrecía de repente un océano de contenidos. Y todo gratis. Las aplicaciones de par a par (p2p en inglés) explotaron.

El 40% de los jóvenes de entre 18 y 34 años pagaron contenido en Internet de su bolsillo Los 'milenials' son ya el grupo de personas que más lee el 'New York Times' en la web

Con el paso de los años, el consumidor medio, menos lego en las habilidades técnicas que originalmente había que dominar para dedicarse a compartir archivos, se fue asentando y sintiéndose cómodo en una Red que evolucionaba a toda velocidad hacia una prevalencia de lo audiovisual.

A ello se le sumó un progresivo aumento en las velocidades de conexión y la gestación de la 'nube' como modelo descentralizado para almacenar y servir información.

Los sistemas de vídeo bajo demanda (VOD), que en Estados Unidos habían comenzado a probarse ya en los años noventa y que comenzaban a estandarizarse en el mundo de la televisión por cable, comenzaron a perfilarse como una opción factible también para la distribución por Internet.

Las compañías empezaron a apostar fuerte por esta manera de funcionar también como manera de luchar contra el p2p, que con el paso de los años se había convertido en la pesadilla de la industria. Estos sistemas considerados 'peligrosos' (en función de cuánto de su uso se dedica a compartir archivos de manera, al menos, alegal) no están erradicados pero sólo suponen ya el 5% de todo el tráfico de la web. Este porcentaje es mucho menor en las naciones occidentales. En Europa y Estados Unidos no alcanza el 2%, según los datos de la consultora Palo Alto, en buena parte debido al florecimiento de formas alternativas y legales de consumir esos mismos contenidos.

A este receso en la piratería de contenidos en Occidente contribuye el hecho de que entre la generación conocida como 'Milenial' han tenido muy buena acogida los sistemas de pago directo por contenidos, ya sea a través de suscripciones, como en los casos del vídeo o la música, o de micropagos, mucho más comunes en el ecosistema de los videojuegos.

Según un estudio que realizó el Media Insight Project en colaboración con el American Press Institute en 2015, el 40% de los jóvenes de entre 18 y 34 años declararon en una encuesta haber pagado ese mismo año de su bolsillo algún tipo de producto o servicio netamente digital. Un porcentaje que es aún superior entre los mayores de 21.

Este dato parece apuntar que esta generación valora el contenido que existe únicamente en Internet más allá del continente, como algo que tiene valor por sí mismo más allá de la naturaleza infinitamente reproducible de todo lo que existe como una combinación de ceros y unos.

El entretenimiento ha sido el primer gran grupo de contenidos que se han amoldado a esta realidad, con reyes indiscutibles en la actualidad como Netflix o Spotify, que fueron punta de lanza de esta estrategia cuando aún no estaba claro que el modelo fuese viable.

Por dos cervezas

Las ventajas del modelo ahora mismo están claras: por lo que cuestan un par de cervezas en cualquier terraza de España es posible acceder a un catálogo mastodóntico de contenidos, a dos clics de distancia, con recomendaciones personalizadas y joyas que estaban en los archivos de los estudios y que en ocasiones eran muy difícil encontrar. Y todo ello sin ocupar espacio en el disco duro ni ralentizar el ordenador (o la tablet o el móvil).

Ahora, la prensa puede seguir los pasos de los proveedores de entretenimiento audiovisual en una época en que el valor de una información transparente, honesta y de calidad es más necesaria que nunca después de que se hayan visto a las claras lo peligrosas que pueden llegar a ser para las sociedades democráticas prácticas como la difusión de 'fake news' o noticias falsas.

Los mitos de que la generación 'milenial' no está interesada en la información o de que sólo cree en un Internet donde todo es gratis se está revelando cada vez más como una percepción errónea.

Según el último informe en el que el 'New York Times' desgranaba en profundidad su situación, en la primavera de 2017, casi el 40% de su tráfico proviene ya de la generación de entre los 18 y 34 años, lo que convierte a este segmento demográfico en el mayor consumidor del periódico.

Una tendencia positiva que consideran que se debe, entre otras causas, a una apuesta decidida por adaptarse a los teléfonos móviles y que le ha reportado, hasta el momento, que se duplique el número de suscriptores digitales en tres años hasta superar el millón y medio de personas.

Meredith Kopit Levien, una ejecutiva de la compañía, aseguró en una entrevista el pasado mes de marzo que «los 'milenials' están tan interesados como cualquiera en un periodismo independiente y de alta calidad».

El objetivo ahora, reconocen desde el propio New York Times, es convertir a una mayor parte de ese público en suscriptores que sean quienes financien directamente, a través de su confianza, el periódico que sale todos días a los quioscos y los 'smartphones'. De ellos depende la buena salud del ecosistema mediático durante las próximas décadas. Y parecen estar entendiéndolo.

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