El PSOE anuncia un «otoño calentito» en la educación

El PSOE anuncia un «otoño calentito» en la educación

Busca aliados para suprimir el valor académico a Religión y quitar las subvenciones a los colegios que separan por sexos

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El PSOE no esta dispuesto a que los cambios más polémicos introducidos por la Lomce, que considera «demoledores» para el sistema educativo, se mantengan por más tiempo. Cree que el Gobierno y el PP, con la excusa de la negociación del pacto de Estado por la educación, mantienen 'sine die' una ley rechazada por todos los demás y condenan a los alumnos de los colegios e institutos, y a las comunidades autónomas que los gestionan, a una «parálisis» y a la imposibilidad de introducir cambios que terminen con la segregación y la falta de equidad y de oportunidades a que, estiman, ha conducido la aplicación de la norma popular.

Desde este análisis, Luz Martínez Seijo, la responsable federal de Educación del PSOE, que hoy se reunió con los consejeros del ramo de las comunidades que gobiernan, anunció «un otoño calentito en materia educativa». La razón es que su partido va a presentar de inmediato en el Congreso tres proposiciones de ley para tratar de liquidar lo antes posible los aspectos más polémicos de la Lomce que quedan en vigor tras la paralización de la puesta en marcha de las reválidas, acordada en diciembre pasado.

Martínez Seijo rechazó que esta ofensiva política vaya a poner en peligro las negociaciones para el pacto de Estado, en las que aseguró que el PSOE seguirá trabajando y esforzándose «en paralelo». Justificó que, simplemente, se trata de cambios «esenciales y urgentes» en el sistema educativo, que hay que abordar ya porque no se sabe cuándo acabarán los trabajos para una nueva ley de educación, o si tendrán éxito. «Hay muchos jóvenes en este país que no pueden esperar a que se cierren los acuerdos», resumió.

Pese a las palabras de la dirección socialista, aún está por ver si este «otoño calentito» dañará o no las posibilidades de alcanzar el gran pacto educativo, pero con seguridad será una fuente de grandes tensiones en el foro negociador, y no solo con el PP, sino también posiblemente con Ciudadanos. Las tres proposiciones introducirán en el debate político y parlamentario inmediato algunos de los puntos que sin duda más iban a dificultar un hipotético acuerdo en la subcomisión, los más vidriosos, como la asignatura de Religión o los conciertos educativos.

La primera de las reformas de la Lomce para la que el PSOE buscará aliados es la que quiere devolver la enseñanza de Religión y la de educación para la ciudadanía a una regulación similar a la que tenían con la LOE, la última ley educativa socialista, modificada en 2013 por el PP. La iniciativa pretende quitar el valor académico actual a Religión (que no cuente para la nota media del curso) y convertir en obligatoria la asignatura de Valores Cívicos, que la norma popular dejó en optativa y su aplicación en alternativa a Religión.

La misma proposición de ley quiere prohibir que puedan firmar conciertos o recibir subvenciones públicas los centros privados que separan en distintas clases a niños y niñas, así como extender los programas específicos de refuerzo para alumnos con dificultades educativas hasta cuarto de la ESO -ahora solo posibles en segundo y tercero- y terminar con los itinerarios educativos que en tercero de la ESO obligan a los alumnos a decidir si optan por el camino del Bachillerato o por el de la FP.

Límites a la concertada

La segunda iniciativa busca poner límites a la extensión de los conciertos educativos con centros privados. Según el PSOE, su reforma respetaría el derecho constitucional a la elección de centro de los padres, pero, al tiempo, le quitaría el carácter absoluto que entiende que le otorgó la Lomce. El ejercicico de este derecho, defienden, tiene ser respetuoso con las competencias de las comunidades autonónomas para ordenar las plazas y planificar la red de centros, que debería tener «un equilibrio de plazas entre centros públicos y privados».

El tercer proyecto de ley socialista pretende devolver a los consejos escolares de escuelas e institutos las competencias que le retiró la Lomce en favor de los mayores poderes de los directores. Su objetivo, dicen, es recuperar «unos centros participativos y democráticos». Entre otros aspectos, los consejos escolares, donde está representada toda la comunidad educativa, dejarían de ser meros órganos consultivos y tendrían de nuevo capacidad para designar al director o decidir sobre las políticas y programas educativos del centro.

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