José Antonio Marina: «Los gobiernos centrales han mirado a otro lado con la educación en Cataluña»

El filósofo José Antonio Marina./Maya Balanya
El filósofo José Antonio Marina. / Maya Balanya

El filósofo reprocha a los gobiernos no haber cumplido su obligación de vigilancia y se muestra escéptico sobre las posibilidades de un pacto educativo

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

El filósofo José Antonio Marina ha encontrado en la Universidad de Padres una atalaya desde la que supervisar el funcionamiento de la educación. Más de 20.000 familias participan en este proyecto, que también da sus frutos desde el punto de vista académico. El último, el libro 'El bosque pedagógico y cómo salir de él' (Ariel), en el que Marina analiza otros sistemas educativos y propone soluciones para España.

-¿Por qué la educación es siempre motivo de conflicto?

-En la educación chocan todas las posiciones ideológicas. ¿Quién tiene derecho a educar, los padres o la escuela? Ninguno de los dos. El derecho es de los niños a ser bien educados. ¿Escuela pública o privada? Sin duda, una nación no puede funcionar sin una educación pública potenetn, pero tampoco se puede mentir y decir que España es el único país con colegios concertados. No se habla con cifras, con objetividad.

-¿Ha habido adoctrinamiento en Cataluña?

-No ha habido una campaña de adoctrinamiento. Ha habido una inmersión cultural a través del fomento del catalán como vehículo de tranmisión educativa, y eso ha ido en detrimento del castellano. También ha habido profesores adoctrinadores, aunque no todos. Ha habido excesos, pero por culpa de una parte de la sociedad catalana. Lo peor es que los gobiernos centrales han mirado hacia otro lado con lo que estaba ocurriendo, sobre todo en el sesgo que se ha dado a la enseñanza de la historia. ¿Qué ha hecho la Alta Inspección de Educación? No se ha enterado de lo que pasaba, quizá porque los partidos nacionales tenían la necesidad de buscar el apoyo de los partidos catalanes. Es culpa de los ejecutivos catalanes, pero también del Gobierno central, que no ha ejercido sus obligaciones de vigilancia por miedo a crearse enemistades.

-Usted se negó a participar en la subcomisión que está buscando un pacto educativo...

-Soy muy escéptico sobre las posibilidades de un pacto educativo. Me invitaron a informar a la subcomisión, pero me negué porque el formato no me parecía serio. La educación es un asunto muy complejo y creo que llevar a la gente a hablar una hora no vale para nada. Los pactos embarrancan siempre en los mismos temas, y no son la financiación. Embarrancan en quién gestiona la educación pública, en quién decide las políticas educativas (el Estado o la familia), en la tensión entre el Estado y las comunidades autónomas (antes con las ikastolas, ahora con Cataluña), en la gestión de los centros educativos y en la religión. Son polémicas del siglo XIX.

-¿Los profesores son la clave de la educación?

-Sin duda. El nivel de un sistema educativo depende de los profesores. En España hay buenos, regulares y malos, como en todos los sitios. Lo grave es aquí nadie se ha preocupado de su preparación. Le dije al ministro Méndez de Vigo que no cayera en el error de los antecesores, que pensando que con tener el BOE es suficiente para mejorar la escuela. Le dije que se acercara a las aulas. Me pidió que hiciera un Libro Blanco sobre la proesión docente, que lo traajamos mucho, y organizamos un MIR educativo. Pero estamos perdiendo otra legislatura. De hecho, muchos alumnos van a perder dos legislaturas, ocho años, que es una barbaridad. No es cuestión de dinero, sino de prestigiar la profesión de maestro. Aun así, hay que mandar un mensaje optimista: pdoemos tener un ssitema educativo de alto rendimiento en el plazo de 5 años con una financiación del 5% del PIB.

-¿Cómo ve la irrupción de la tecnología en la educación?

-Nos puede resolver problemas colosales y nos puede ayudar en la personificación de la educación, pero no se está aplicando bien porque solo se utiliza para buscar información.

-¿Está la sociedad obsesionada con el informe PISA?

-Absolutamente. Una cosa que era útil se ha convertido en una rémora porque el sistema educativo se está enfocando solamente en que los alumnos consigan buenos resultados en PISA.

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