Cooperación: la esperanza contra la pobreza

No se nos puede olvidar que en la mayoría de los casos en los que intervenimos lo hacemos para revertir los efectos de la desigualdad que hace más vulnerables a los que siempre lo han sido. No hay en nuestra sociedad serios casos de racismo, seamos honestos, lo que molesta es que sean pobres. No hay casos serios de choque de civilizaciones, lo que molesta es que sean pobres

ÁNGEL CALLE SUÁREZ Director de la agencia extremeña de cooperación internacional Viernes, 8 septiembre 2017, 23:35

Hace justo un año escribía sobre la dificultad del contexto global en el que nos encontrábamos. Avanzábamos la incipiente presencia de grupos políticos filofascistas, de antiguos uniformes con correajes, en nuestras sociedades democráticas europeas, y mirábamos hacía el otro lado del atlántico con el mismo miedo y temor. Nada ha cambiado a mejor. Por el contrario el acercamiento al poder de estos grupos se constata como algo certero, sombras que retornan para aportar más oscuridad cuando creíamos que estábamos bien vacunados.

Qué planteamos desde la cooperación internacional para el desarrollo en nuestro día a día: fundamentalmente ESPERANZA. Recordamos aquello de «Si asumes que no hay esperanza, entonces garantizas que no hay esperanza». Desde nuestra visión internacionalista queremos trasladar la necesaria posición de protagonismo que hay que otorgar a esta disciplina para la urgente reducción de las desigualdades. Desde nuestra región, desde la Junta de Extremadura, llevamos meses intentando actualizar de manera colectiva nuestras propias herramientas públicas para ser más eficaces en esta redistribución. Estamos en un momento de análisis de cómo hacer más coherentes nuestras políticas. No se nos puede olvidar que en la mayoría de los casos en los que intervenimos lo hacemos para revertir los efectos de la desigualdad que hace más vulnerables a los que siempre lo han sido. No hay en nuestra sociedad serios casos de racismo, seamos honestos, lo que molesta es que sean pobres. No hay casos serios de choque de civilizaciones, lo que molesta es que sean pobres. Hay quien todavía no se toma en serio los efectos del cambio climático, porque de momento mayoritariamente solo afecta de manera seria a los pobres. No es que el Estado no se tome en serio las políticas de asilo y refugio, es que le molesta tener que repartir oportunidades a gente empobrecida. La desigualdades sociales, globales y en nuestro país, han ido aumentando con el avance de este proceso de globalización económica excluyente. En este difícil periplo hace años que ya nos manifestábamos en las grandes marchas alterglobalizadoras en Génova, Barcelona o París exigiendo que se mundializaran los Derechos Humanos. Visto lo visto no hemos sabido contar cuáles eran aquellos dignos motivos para que las mayorías lo entendieran. Por el contrario el juego de los grandes intereses, los de siempre, los de las burguesías, se han ido aliando con los sentimientos identitarios excluyentes generando separación y esa necesidad egoísta de anteponer el «sí pero yo primero», ejemplos claros como el ‘America Fisrt’, el ‘brexit’, u otros muchos más próximos y dolorosos. Y es aquí en este contexto de necesidad y sentimientos donde los que al inicio citaba siembran, fomentan e intoxican para salir más fortalecidos.

Ante esta situación quiero exponer el necesario valor de la cooperación internacional como el mejor de los antídotos posibles. Y fundamentalmente quiero exponer, y compartir aquí con vosotros, el encomiable compromiso de las personas cooperantes extremeñas que luchan en positivo en, lo que ya hace un año nombrábamos, como la gran batalla de nuestro tiempo: la batalla contra la pobreza. Es ese el núcleo central de nuestro compromiso. La política de cooperación internacional para el desarrollo se convierte, hoy, en una de las mejores herramientas de distribución de oportunidades que el pueblo de Extremadura sostiene para seguir trabajando en la difusión global de estos valores que nunca debieron ser tan debilitados. Nada nuevo en esta fotografía: en lucha de clases los más vamos perdiendo y hay que hacer un correcto análisis para mejorar nuestras herramientas.

Pero hoy toca agradecer a las personas protagonistas de esta batalla. Y lo hago desde el cariño, desde el respeto más sincero a todas esas personas, a esos y esas paisanas, que han entendido que agrupándonos tenemos más que ganar. Son todas estas personas cooperantes las verdaderas protagonistas titánicas que cada día representan lo mejor de Extremadura en el exterior. El 8 de septiembre proyectan dos cosas fundamentales: la identidad extremeña no es excluyente en este mundo global, y nuestra solidaridad no tiene fronteras. Y quién mejor para representarnos en estos días complejos en tantos países del mundo que ellos y ellas. Gracias de corazón, sentir nuestro respaldo, nuestro calor, y nuestro orgullo de vecindad compartida, y no solo desde la Junta de Extremadura, sino desde los corazones de todos vosotros los extremeños y extremeñas de bien.

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