Una galaxia a 5.000 millones de años luz da nuevas pistas sobre la formación de magnetismo

Una galaxia a 5.000 millones de años luz da nuevas pistas sobre la formación de magnetismo

En el Instituto Max Planck han observado la galaxia más distante de la Tierra con un campo magnético coherente

EUROPA PRESSMadrid

Un equipo de astrónomos ha observado el campo magnético de una galaxia a 5.000 millones de años luz de la Tierra, la galaxia más distante en la que se ha observado un campo magnético coherente, y que proporciona una visión importante de cómo evolucionó y se formó el magnetismo en el Universo.

La observación muestra un campo magnético de una fuerza y configuración similar a la observada en la Vía Láctea, aunque la galaxia distante es 5.000 millones de años más joven que ésta. Esto es evidencia de que los campos magnéticos galácticos se forman temprano en la vida de una galaxia y permanecen relativamente estables.

"Este hallazgo es emocionante", afirma la astrónoma Sui Ann Mao, líder del Grupo de Investigación Minerva en el Instituto Max Planck de Radioastronomía, y autora principal del artículo que describe la observación. "Ahora es el titular de registro de la galaxia más distante para la que tenemos esta información de campo magnético", añade. El artículo se publica este lunes en Nature Astronomy.

Las galaxias tienen sus propios campos magnéticos, pero son increíblemente débiles -un millón de veces más débiles que el campo magnético de la Tierra-. Una teoría sugiere que el campo magnético de una galaxia joven comienza débil y enredado, haciéndose más fuerte y más organizado con el tiempo.

Pero como el campo magnético de la galaxia observada no es muy diferente de los campos que se observan en la Vía Láctea y en las galaxias cercanas, la detección es una prueba de que el magnetismo galáctico aparece relativamente temprano en lugar de crecer lentamente con el tiempo.

"Esto significa que el magnetismo se genera muy temprano en la vida de una galaxia por procesos naturales, y por eso casi todos los cuerpos celestes son magnéticos", explica el profesor Bryan Gaensler del Instituto Dunlap de Astronomía y Astrofísica de la Universidad de Toronto y coautor del artículo. "La implicación es que necesitamos entender el magnetismo para entender el Universo", agrega.

Huella digital magnética

Estudiar la evolución de los campos magnéticos galácticos requiere observaciones de galaxias a diferentes distancias de la Tierra porque estas observaciones muestran galaxias en diferentes edades. Pero dicha observación es difícil de hacer, en parte porque un campo magnético no puede ser detectado directamente. Sin embargo, solo es posible detectar una observando la huella digital magnética que deja en la luz que pasa a través de ella -un efecto conocido como rotación de Faraday-.

Mao, Gaensler y sus colegas fueron capaces de hacer su observación porque un cuásar -una galaxia muy brillante y distante- se encuentra más allá de la galaxia que se estudia, a lo largo de la misma línea de visión. Gracias a esta alineación casual, la luz del cuásar pasa a través del campo magnético de la galaxia en su camino hacia la Tierra, recogiendo la huella reveladora de la rotación de Faraday.

La observación se realizó utilizando el Very Large Array de Karl G. Jansky, un conjunto de antenas de radiotelescopio en las Llanuras de San Agustín, en el desierto de Nuevo México, operado por el Observatorio Nacional de Radioastronomía.

"Nadie sabe de dónde viene el magnetismo cósmico o cómo se generó -indica Gaensler-. Pero ahora, hemos obtenido una pista importante necesaria para resolver este misterio, al extraer el registro fósil del magnetismo en una galaxia de miles de millones de años antes de nuestros días".

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