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Las Perseidas compiten este año con la superluna

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Una estrella fugaz de las Perseidas atraviesa el cielo del Torcal, en Antequera (Málaga). / Jon Nazca (Reuters) | Europa Press

  • La contemplación de la lluvia de estrellas más popular de España se verá entorpecida por el brillo del satélite terrestre

Uno de los fenómenos celestes más famosos de todo el hemisferio Norte son las Perseidas, la lluvia de estrellas que se puede contemplar entre los días del 11 al 13 de agosto, y que constituye para muchos una ocasión para pedir deseos. También conocidas como 'Las lágrimas de San Lorenzo' por coincidir con la festividad del día de este Santo, las Perseidas son las más populares porque, aunque no son las únicas que se producen a lo largo del año, tienen lugar en agosto, en un mes donde las noches son más largas y son muchos los que se encuentran de vacaciones.

Sin embargo, este año la superluna robará protagonismo a las Perseidas. Para poder ver una lluvia de estrellas, lo mejor es alejarse de la ciudad y de zonas con contaminación lumínica. El segundo factor que influye en su visibilidad es la luna. Si está llena, menos visible será la lluvia de estrellas por el brillo del satélite. Este año, este domingo la luna llena se encontrará en el punto de su órbita más cercano a la Tierra, el perigeo. Este acontecimiento "deslucirá a las Perseidas", ha dicho el Director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Rafael Bachiller. En este momento la luna aumenta su tamaño hasta más de quince veces y se dota de un 30% más de luz. Un fenómeno igualmente fascinante. "En este punto, nuestro satélite está unos 50.000 kilómetros más cercano que cuando se encuentra en el punto más lejano, el apogeo, y esto hace que el tamaño aparente de la luna llena sea un 16% más grande y que su brillo sea un 30 % más alto", ha explicado Bachiller.

Las Perseidas, llamadas así porque parecer provenir de la constelación de Perseo, son una lluvia de meteoros, o lo que se conoce comúnmente como 'estrellas fugaces', procedentes de los restos del cometa Swing-Tuttle, que al entrar en contacto con la atmósfera arden y brillan como una estrella fugaz. En su recorrido al rededor del Sol, la Tierra atraviesa cada año una zona con materiales y escombros rocosos del tamaño de granos de arena, que son desprendidos por el cometa en su órbita alrededor del Sol, y que al entrar en contacto con la atmósfera terrestre y debido a la fricción, se calientan hasta vaporizarse brillando durante unos segundos como si fuera una estrella. Sólo se divisan durante tan corto tiempo porque atraviesan el cielo a una velocidad de 59 km/hora.

Este año la luna impedirá ver, como es habitual, las 100 estrellas fugaces por hora a la que acostumbran las Perseidas, pero si se llegarán a observar hasta 60. El Planetario de Madrid recomienda mirar al Norte o al Este y espera que el máximo de actividad de las lágrimas de San Lorenzo sea la noche del 12 al 13 de agosto.