CARRETERAS SECUNDARIAS ARDALES-EL CHORRO (MÁLAGA)

Caminito (del Rey) de impresión

Caminito del rey. Turistas recorren la pasarela suspendida sobre el desfiladero de los Gaitanes, un cañón excavado por el río Guadalhorce. :: juan maría álvarez/
Caminito del rey. Turistas recorren la pasarela suspendida sobre el desfiladero de los Gaitanes, un cañón excavado por el río Guadalhorce. :: juan maría álvarez

La MA-5403 conduce al corazón de Málaga y se adentra en el Desfiladero de los Gaitanes, un paraje de excepcional belleza paisajística

SUSANA ZAMORA

E n pleno Valle del Guadalhorce, donde la fértil 'huerta de Málaga' dibuja un paisaje de cítricos y lo impregna de azahar en primavera, irrumpe un paraje natural único, de excepcional valor geológico y singular belleza paisajística. Apenas una hora lo separa de la capital. Tras abandonar la carretera principal (A-357) en Ardales, la comarcal MA-5403 conduce al corazón mismo de la provincia. Une aquel municipio con El Chorro, un pequeño núcleo de población perteneciente al pueblo vecino de Álora. Catorce kilómetros de liso asfalto, bien señalizados, que serpentean un terreno calizo y que se abren camino entre bosques de pinos salpicados de eucaliptos centenarios. Apenas 25 minutos de trayecto con la única compañía del río Guadalhorce, que discurre en paralelo a la carretera, y el sonido de la naturaleza. Al ruido del agua se suma ahora el silbido del viento, que resuena en cada curva y en el que se dejan mecer buitres leonados, alimoches y águilas.

De repente, la carretera se estrecha, apenas si caben dos vehículos. De autocares, ni hablamos. Aunque es frecuente cruzarse con alguno, porque cada vez son más los turistas que abandonan el día de playa en algún punto de la Costa del Sol para conocer un enclave extraordinario. Superado el escollo vial, a pocos metros surge ante el viajero una de las grandes maravillas naturales de Málaga: el desfiladero de los Gaitanes, un cañón excavado por el río Guadalhorce, con sólo diez metros de anchura en algunos puntos y con 300 metros de profundidad, en otros. ¿Lo mejor? Que puede recorrerse a pie a través de una impresionante pasarela de tres kilómetros suspendida sobre sus paredes (el recorrido total es de 7,7 kilómetros).

Conocido como el Caminito del Rey, este sendero volvió abrir hace dos años tras una complicada restauración. Su origen se remonta a 1901, cuando se habilitó para facilitar el desplazamiento de los operarios que trabajaban en la Sociedad Hidroeléctrica del Chorro. De la visita en 1921 del rey Alfonso XIII, que acudió a inaugurar la presa del Conde de Guadalhorce, tomaría el nombre con el que se conoce el enclave. Desde entonces, el trasiego de turistas ha sido incesante, aunque esta carretera secundaria sigue conservando el encanto de siempre. Ciclistas y moteros son parte esencial de la misma. A ellos se suman los aficionados a la escalada atraídos por la verticalidad del desfiladero.

Ruinas y chapuzón

Pero las sorpresas siguen. A mitad de camino y a pocos metros de la pequeña Ermita de Villaverde (construida al lado de una necrópolis medieval) se accede a las ruinas de Bobastro. A unos cinco kilómetros, emerge un antiguo asentamiento donde los historiadores sitúan el inicio de la revuelta de Omar Ben Hafsun, quien se opuso al poder del Califato de Córdoba a finales del siglo IX. Una visita que no lleva mucho tiempo y tras la que apetece un chapuzón en las zonas habilitadas para el baño en el embalse del Guadalhorce. Para eso habrá que retroceder algunos kilómetros y girar en dirección a la presa Conde de Guadalhorce. Aquí la parada es obligatoria para fotografiarse junto al 'Sillón del rey', un conjunto de dos bancos, un sillón y una mesa de piedra donde Alfonso XIII firmó la terminación de las obras del pantano. También se puede uno dejar impresionar por el mirador que hay unos metros más allá. La ruta llega a su fin. Solo queda reponer fuerzas y el restaurante El Kiosko es un clásico del terreno. Lleva medio siglo sirviendo platos tradicionales, aunque el 'Prosinecki' sigue siendo la «estrella», cuenta Fernando Hidalgo, su propietario e hijo del fundador. Fue en 1992 cuando Antonio Barbadillo, pariente del propietario de las bodegas gaditanas, exclamó al ver la tapa: ¡Vaya, este también está entablillado como Prosinecki! Aquel rollo de lomo relleno de carne picada con una salsa de almendras se sigue sirviendo con dos palillos para que no se desenrolle. Los mismos palillos que recordaron al guasón Barbadillo las muletas que gastaba el rutilante fichaje del Real Madrid durante sus incontables lesiones.

Localización: En Málaga, se coge la carretera A-357 hasta llegar a Ardales. Allí se toma la MA-5403 en dirección a El Chorro (Álora).

Puntos de interés. Las ruinas de Bobastro, la Ermita de Villaverde, el Caminito del Rey (Desfiladero de los Gaitanes) y el embalse del Conde de Guadalhorce.

Dónde comer. El restaurante El Kiosko tiene un plato estrella, el 'Prosinecki'.

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