El azote de Napoleón

Los cosacos inicialmente eran nómadas y se organizaron después en comunidades de tipo militar, principalmente en la parte sur de Rusia. Se incorporaron más tarde a las tropas zaristas y su misión principal era proteger las fronteras del imperio. Ayudaban también en la conquista de nuevos territorios, especialmente en la colonización de Siberia.

Sus avezados y aguerridos jinetes persiguieron y hostigaron hasta París al derrotado Gran Ejército de Napoleón en su retirada de Rusia. Fueron la principal fuerza de choque del zar contra los levantamientos obreros. Por eso, tras la Revolución Bolchevique de 1917, perdieron sus privilegios como fuerza militar e incluso fueron masacrados por el Ejército Rojo en muchos lugares de Rusia.

El escritor soviético Mijaíl Shólojov inmortalizó a los cosacos en su obra 'El Don apacible'. Al producirse la desintegración de la URSS, en 1991, se reorganizaron y, después de la llegada al poder de Vladímir Putin, recibieron un importante respaldo que se tradujo en leyes concretas para regular su actividad.

En 2010 fueron aprobados varios decretos presidenciales al respecto, incluyendo la creación de brigadas de cosacos en el seno de las Fuerzas Armadas rusas. Según la agencia RIA-Nóvosti, en Rusia hay actualmente 11 ejércitos cosacos y funcionan 24 academias para la preparación de cadetes. En lo que no hay claridad es en su número. Fuentes del Kremlin hablan de 700.000 efectivos, cuando los censos elaborados por los propios cosacos los sitúan en torno a los 100.000.

El atamán (jefe) de los cosacos de Kubán (región de Krasnodar), Nikolái Doludá, explicaba en una reciente entrevista al diario 'Komsomólskaya Pravda' que, una vez en las filas del Ejército ruso, los cosacos se diluyen y conservan solamente la denominación. En desfiles y eventos de gala, pueden lucir determinados atributos del uniforme cosaco, pero quedan supeditados completamente a la jerarquía castrense.

Hay también personas que se consideran cosacos por haberlo sido sus antepasados, pero se dedican a otras actividades, y nunca o rara vez visten el uniforme. Las unidades autónomas de cosacos, las que se ven hoy día con el típico gorro de astracán como principal elemento diferenciador y cuyos exabruptos han provocado la actual controversia, tienen carácter paramilitar y se rigen por sus propios códigos, aunque con las limitaciones que establecen las leyes rusas. En Kazajstán, Ucrania y la franja de Transnistria en Moldavia también hay cosacos.

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