Aloha Liliuokalani

Aloha Liliuokalani

Hawai conmemora el centenario de la muerte de su primera y última reina, derrocada cinco años antes de su anexión por Estados Unidos

I. OCHOA DE OLANO

Cuando Liliuokalani se encontraba en una ocasión en Londres, unas damas nobles trataron de mofarse de ella al oírle contar que tenía sangre inglesa. Una víbora con título de condesa le insinuó que, tal vez, algún marinero británico habría hecho de una de sus abuelas una concubina. Lejos de acusar la ofensa, la aludida rió con estrépito para, a continuación, ensombrecer su gesto. «No, señoras. Un bisabuelo mío estuvo entre los nativos que se almorzaron el corazón de James Cook en febrero de 1779, después de que le dieran caza. Por eso mis venas llevan sangre como la suya». Ingeniosa, mordaz, encantadora, talentosa y feroz defensora de la identidad de su tierra, Lydia Kamakaehja -ese era su nombre originario- fue la primera y última reina de Hawai. Mañana se cumplirán cien años de su fallecimiento en Washington Place, su palacio en Honolulú, en donde se recluyó derrotada por el hombre blanco y su codicia.

A Liliuokalani le adoptó una pareja de alto rango que crió una prole de diez hijos. Su madre, Keohokalole, era consejera del rey Kamehameha III. A los cuatro años le enrolaron en el colegio de los infantes reales, donde recibió una educación moderna. Alumna aplicada y excelente amazona, de adolescente formó parte del séquito de Kamehameha IV y su reina Emma. Y, aunque estuvo comprometida con el futuro rey Lunalilo, se acabaría casando con John Owen Dominis, hijo de un capitán de barco de Boston y oficial en el Gobierno de Hawai, una unión que nunca le hizo feliz y que no dejó descendencia.

En 1874, la vida de Lilino, como le conocía su familia, dio un vuelco cuando su hermano David Kalakaua, quien le profesaba un gran afecto, fue proclamado rey de Hawai. Ausente a menudo debido a sus constantes viajes al extranjero, delegaba la gobernanza en Liliuokalani, a quien consideraba una mujer excepcional. Cuando en 1881 se lanzó a una gira mundial -fue el primer representante de una monarquía en hacerlo-, la princesa regente ejerció como tal durante nueve meses, tiempo que dedicó a organizar escuelas para jóvenes. En 1887 efectuó su propia tourné internacional y fue recibida por el presidente de Estados Unidos Grover Cleveland y por la reina Victoria.

Decía tener sangre inglesa porque sus antepasados «se comieron el corazón de James Cook»

Complot y perdón de Clinton

A la muerte del rey Kalakaua, cuatro años más tarde, nadie se extrañó de su ascenso al trono. Para entonces, superaba ya el medio siglo de vida. Orgullosa de su cultura y de su pueblo, su apasionado nacionalismo le puso en el punto de mira de los terratenientes gringos desde el primer día de su reinado. No le perdonaron su oposición al tratado que había firmado su hermano para otorgar concesiones comerciales privilegiadas a Estados Unidos y cederles el puerto de Pearl Harbor. La aprobación, bajo su mandato, de una ley que toleraba la importación y venta de opio, lo que favorecía a los comerciantes chinos, y la legalización de la lotería terminaron por impulsar la conspiración. A los dos años, era derrocada en un golpe de Estado.

El 4 de julio de 1894 se declaraba la República de Hawai. El siguiente enero, tras una rebelión realista fallida, la exsoberana fue arrestada, juzgada en su propia casa, declarada culpable de tener conocimiento del complot monárquico y condenada a pagar una multa de 5.000 dólares y a cumplir cinco años de trabajos forzados en la cárcel, pena que conmutó por su confinamiento en su habitación hasta que, en 1896, recibió el indulto.

Como jefa de los Onipa'a (movimiento firme), cuyo lema era 'Hawai, para los hawaianos', Liliuokalani vivió su día más amargo el 12 de julio de 1898, cuando el archipiélago se anexionó a Estados Unidos. En ese año publicó la 'Historia de Hawai, por la Reina de Hawai' y compuso 'Aloha Oe', el himno oficioso de las islas. Murió el 11 de noviembre de 1917, a los 79 años. En 1993, un siglo después de su derrocamiento, el presidente Clinton firmó una resolución del Congreso con la que el Gobierno de EE UU se disculpó formalmente con el pueblo hawaiano nativo.

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