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El arte de la autoprotección

  • La defensa personal es una práctica cada vez más demandada por las mujeres

Las artes marciales engloban multitud de prácticas cuyo objetivo es someter o defenderse mediante la fuerza. Dentro de esta disciplina encontramos, entre otros métodos, la defensa personal.

Desde el año 2007, Juan Berjano, gran maestro de artes marciales y 12 veces campeón del mundo, dedica parte de su tiempo a enseñar el arte de la autoprotección a mujeres que buscan sentirse más seguras.

Según Berjano, la violencia está cada vez más presente en nuestra sociedad. “Veo bastantes incidencias en la tele, en los medios, de violencia de todo tipo, doméstica, agresiones... Siempre el fuerte se aprovecha del más débil. Yo lucho contra esa desigualdad y cada día son mas las mujeres que se apuntan a la defensa personal”, afirma. Por ello, defiende la idea de que la defensa personal es un ejercicio que no consiste en el mal uso de las artes marciales para lucrarse, sino todo lo contrario.” Es para evadir un ataque, una agresión”, afirma.

En sus clases, a las que acuden mujeres de todas las edades, se enseñan ejercicios divididos en varias fases. Por un lado, se realizan ejercicios de introducción en los que se mezclan las artes marciales con el aerobic. Se busca el refuerzo muscular y la memorización muscular. Con esto se consigue que cuando se tenga que hacer uso de la defensa personal, el cuerpo haga espontáneamente los movimientos aprendidos. Por otro, se enseña la parte técnica en la que se utilizan diferentes utensilios, proyecciones, agarres, inmovilizaciones... La idea es conseguir salir ante una situación diferente ya sea en un ascensor, portal, violencia de género, acoso sexual...

Beatriz González lleva un año y medio practicando la defensa personal. A día de hoy, reconoce que no ha vivido ningún episodio desagradable. Sin embargo, admite que con esta práctica se consigue acabar con cualquier sensación de indefensión. Ella quiere estar prevenida ante situaciones de riesgo.

González solo ve aspectos positivos en la defensa personal. Por una parte, mejora el físico ya que es un deporte y, como tal, aporta consecuencias positivas. Ayuda a agilizar el cuerpo, a que los músculos estén preparados ante cualquier situación compleja. “No es saber luchar sino reaccionar ante situaciones de peligro”, admite. Pero, quizás, donde aporta más beneficios este deporte es en la parte psicológica. Con la defensa personal se consigue fortalecer la personalidad, conseguir más autoseguridad y vencer los miedos.

La violencia no tiene hueco en este deporte.

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