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El sida, unos años después

El sida, unos años después
  • Esta enfermedad se cargaba, en poco tiempo, de muchos contenidos y descalificaciones morales y éticas, de miedos colectivos e individuales, de culpas, recriminaciones y acusaciones

El 1 de diciembre de 1993, con motivo del Día Mundial del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), tuve la oportunidad de participar en un curso organizado por la Fundación Basida de Aranjuez. En aquella ocasión, nos preguntábamos en el debate final por el futuro del SIDA desde una perspectiva social y psicológica. Sin ser adivino ni profeta, comenté que nos situábamos ante una enfermedad que reunía, como así ha ocurrido, los requisitos para pasar a formar parte del inconsciente colectivo de la Sociedad del siglo XXI.

Hagamos un breve recorrido histórico. Año 1981, de la noche a la mañana y sin saber cómo, nos encontrábamos en Occidente ante un Síndrome de Inmunodeficiencia que nos hablaba de consumo de drogas por vía parenteral y de compartir jeringuillas, de prácticas sexuales sin protección, de transfusiones de sangre y de hemofilia, de trasplantes de órganos y de donaciones de semen, de tendencias homosexuales y promiscuidad heterosexual.

Esta enfermedad se cargaba, en poco tiempo, de muchos contenidos y descalificaciones morales y éticas, de miedos colectivos e individuales, de culpas, recriminaciones y acusaciones, de engaños y de profundos deseos de anonimato por parte de los afectados y sus familias. Entre todos hicimos que se hablara del SIDA, que se investigara y se invirtieran grandes cantidades de recursos humanos y materiales buscando las causas, tratamientos, maneras de prevenirlo… pero también provocamos que los portadores del virus y los enfermos no se vivieran como tales sino que lo hicieran desde la vergüenza y el desanimo.

El sida ha sido, y en menor medida lo sigue siendo, el resultado de fundir cuestiones biológicas, víricas y médicas, con religiosas y morales, con hábitos sociales y costumbres, con sexo y drogas, con amores y odios. Nos hemos movido entre el estar en portadas de revistas y periódicos y en los medios de comunicación como la televisión y el cine de las décadas de los 80 y 90 hasta casi el olvido actual, entre la protección y el abandono, entre la riqueza de los países en los que hoy se habla de prevención y cronicidad y la pobreza de los que la padecen de forma indiscriminada y creciente.

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