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La voz de una joven víctima de la violencia de género

Tenderos de ideas contra la violencia de género.
Tenderos de ideas contra la violencia de género. / EFE
  • La protagonista de este post relata cómo fue su historia

Siempre he sido una chica insegura, con baja autoestima y muy pendiente de agradar y encajar en los grupos. He tenido una visión romántica del amor y de los hombres. Creía que el amor era la clave de la felicidad y que resistía cualquier inclemencia, más allá de la muerte incluso. Hasta que no llegué al instituto no conocí a las primeras amigas de verdad, ya que en el colegio tenía más compañeros que amigos.

Mis primeros años de instituto fueron muy bonitos y me iba bastante bien. Con catorce años (inicio de mi historia), llegó la época en la que a mis amigas les gustaba y le gustaban a algún chico, tonteaban y la única que faltaba era yo. Me hacía sentirme marginada y poco atractiva. Con quince años, conocí a un muchacho tres años mayor que yo. Se fijó en mí, cosa que ninguno había hecho. Empezó a tratarme bien y me enamoré. Comenzamos a salir poco después. Quedábamos en pandilla, dábamos largos paseos y todo parecía maravilloso.

Fue a partir del medio año de relación cuando empezaron los “incidentes”. Empecé a distanciarme de mis amigas porque cuando quedábamos, mi pareja siempre estaba y su pesadez resultaba molesta. También porque propició algunas discusiones dentro de mi pandilla. Y por si fuera poco, mi pareja empezó a demandar más atenciones por mi parte. El no pasar la tarde entera conectada al chat, el no hablar durante largo tiempo por teléfono o el no pasar la mayor parte del fin de semana con él se convirtieron en motivos de disputas y enojos. Y si intentaba evitarle, me llamaba de forma compulsiva hasta que se lo cogía y si no, me venía a buscar.

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