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El disco de oro lleva  grabada información dirigida a los alienígenas. :: nasa
El disco de oro lleva grabada información dirigida a los alienígenas. :: nasa

La música es universal

  • El disco de oro que viaja por el espacio para saludar a las civilizaciones extraterrestres será comercializado por un avispado promotor en el 40 aniversario de la misión

Vale, proteger los derechos de autor es una labor encomiable, pero ¿es justo que los extraterrestres puedan escuchar gratis una selección de la mejor música del planeta, mientras los pobres humanos no podemos disfrutar de ella ni pagando? El productor David Pescovitz cree que no, y está luchando para enmendar esta discriminación.

Todo comenzó hace casi 40 años, en el verano de 1977, cuando dos sondas fueron lanzadas por la NASA hacia el espacio exterior. Consideradas embajadoras de la Humanidad ante cualquier forma de vida inteligente que puedan encontrar en su viaje hacia los confines del Universo, la 'Voyager 1' y la 'Voyager 2' fueron dotadas de una particular tarjeta de presentación: sendos discos de oro -en realidad eran de cobre bañado en el noble metal- cuyos microsurcos contenían grabaciones de saludos en 55 idiomas, además del pronunciado por el entonces secretario general de la ONU, Kurt Waldheim; una amplia variedad de sonidos de la Tierra -el viento, la lluvia, el aullido de un lobo, el croar de una rana, los latidos del corazón, el rugido de un F-111...-, así como una selección de hora y media de duración de músicas de distintos géneros, estilos y procedencias. Música para todos los gustos, aunque se sitúen a años luz de los nuestros: desde el primer movimiento del segundo Concierto de Brandenburgo de Bach o la 'Consagración de la Primavera' de Stravinsky hasta el 'Melancholy Blues' de Louis Armstrong, pasando por una canción de boda peruana, la salmodia con que los pigmeos celebran sus ritos de pubertad, el canto nocturno de los indios navajos y otras muestras diversas de ritmos y folclores.

La selección fue realizada por un comité científico encabezado por el astrofísico, escritor y divulgador Carl Sagan, que no pudo incluir 'Here Comes the Sun' de los Beatles por la negativa de la discográfica EMI a compartir la licencia. El mensaje interestelar añadía finalmente 116 esquemas que explicaban, en un lenguaje pretendidamente descifrable por civilizaciones extraterrestres, la localización del Sistema Solar y de nuestro propio planeta, representaciones del cuerpo humano y de nuestra organización social y otros datos de interés. En definitiva, una guía del trotamundos interestelar para quien quisiera programar un viaje turístico a estos parajes desde otros mundos.

Una primicia mundial

Es posible, aunque improbable, que algún día ese disco de oro caiga en las manos -o lo que sea- de un ser alienígena dotado de orejas. Lo que hasta ahora está siendo imposible es que lo disfruten seres humanos. La NASA trasladó la grabación a un CD en 1992, adecuándose a los nuevos tiempos, y más tarde colgó en su web versiones digitales para que cualquiera pudiera acceder a ellas, pero sólo incluían las salutaciones y los sonidos de la Tierra, no la 'banda musical' que los acompañaba.

Esta discriminación de los terráqueos frente a otras audiencias hipotéticas puede acabar el año próximo si prospera el proyecto de David Pescovitz. «Cuando tienes siete años y oyes hablar de un grupo de gente que está creando mensajes dirigidos a una posible inteligencia artificial, eso espolea la imaginación», confiesa el productor, socio del portal tecnológico Boing Boing. «La idea siempre me atrajo». Así que se puso manos a la obra y, a través de una campaña de crowdfunding, ha conseguido financiación para lanzar su versión del 'disco de oro' de las 'Voyager'. Que tampoco será de oro, sino de vinilo, pero ofrecerá todos los contenidos del original, distribuidos en tres rodajas. Planea ponerlos a la venta, al módico precio de cien dólares, el 20 de agosto del año próximo, cuando se cumple el 40 aniversario del lanzamiento de la 'Voyager 2' (la Voyager 1' partió dos semanas más tarde, el 5 de septiembre). Dado que los científicos creen que la primera oportunidad de encontrar vida extraterrestre no llegará hasta que una de las sondas se aproxime lo suficiente a otra estrella, lo que sucederá dentro de 40.000 años, parece que los humanos conseguiremos, al final, la primicia universal en la audición de este disco.

Solo para el presidente

Y eso que conseguir una copia de aquella música se ha revelado siempre más difícil que obtener la fórmula secreta de la Coca Cola. Ni siquiera el propio Sagan pudo agenciarse una como recuerdo cuando la pidió a la agencia espacial estadounidense. Pese a su entusiasta implicación en el proyecto, hasta el punto de transigir en que la recopilación incluyera el 'Johnny B. Goode' de Chuck Berry, que consideraba «música para adolescentes». Cuando Sagan envió una carta al administrador general de la NASA, Robert A. Frosch, en la que hacía uso de todas sus dotes de persuasión y se comprometía a no vender la copia jamás si la recibía, la respuesta fue una educada negativa. El único particular que obtendría una, zanjaba Frosch, era el presidente de los Estados Unidos en aquellos días, Jimmy Carter.

Todas las demás copias están en poder de la NASA. El Museo Smithsoniano de Washington exhibe una muestra del envase, pero sin disco en su interior. Solo el Laboratorio de Propulsión a Chorro de Pasadena, en California, que se encarga del seguimiento de las misiones 'Voyager', exhibe su disco de oro protegido tras una vitrina en su auditorio, que en contadas ocasiones se abre al público para albergar conferencias. A partir del año próximo, esa música será universal.